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Antes de morir

En unos días honraremos a nuestros muertos, a pesar de que les hemos rehuido siempre

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Imagen del cementerio de Montjuïc, hace justo un año.

Imagen del cementerio de Montjuïc, hace justo un año. / Manu Mitru

La muerte es una opción que durante años ni siquiera contemplamos. Sabemos que existe, pero de tan lejos no acertamos a verla, ni ganas. En casa, cuando todavía podemos ignorarla, nadie la menciona, como si con eso bastara para esquivarla. Lo de dejar un cadáver bonito solo queda bien en las biografías de las estrellas. Morirnos siempre nos viene muy mal porque nos quedan cantidad de cosas por hacer, pero ¿qué cosas? No sé si la respuesta es la mejor forma de saber cómo se nos está dando la vida.

En cualquier caso, la respuesta no es fácil porque la vida tampoco lo es, a pesar de lo que proyectan las redes sociales. Cansa un poco tanto éxito ajeno, tantos proyectos interesantísimos, tanta felicidad en pareja y tanto paisaje idílico, comida saludable y amigos perfectos siempre dispuestos a dejarlo todo para arrancarnos una sonrisa. Cansa y aburre, pero afortunadamente son vidas ajenas hasta para sus protagonistas.

La vida sin filtros se parece más bien poco a esas otras vidas tan falsamente excepcionales. En ocasiones son vidas aburridas, insufribles, tranquilas, desquiciantes, maravillosas o incluso todas estas cosas a la vez en un mismo día. 

En la vida común los proyectos se transforman en trabajos inestables y mal pagados, el amor se acaba y los amigos hacen lo que pueden y cuando pueden para descansar de sus vidas y que les compartamos las nuestras.

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La vida es rugosa y no es tarea fácil encontrar el equilibrio entre lo que queremos, lo que podemos y lo que descartamos o perdemos. El intento es en sí mismo la vida de la misma forma que no intentarlo es la muerte.

En unos días honraremos a nuestros muertos, a pesar de que les hemos rehuido siempre. Lo haremos con disfraces, dulces y adoptando cualquier costumbre foránea que camufle la muerte de fiesta. Si los espíritus de los que ya no están realmente vinieran a visitarnos ese Día de Muertos o la noche de Halloween, quizás nos dirían que las cosas que nos quedan por hacer antes de morir son las que estamos haciendo, casi sin pretenderlo.

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