Negociaciones presupuestarias Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La hegemonía para quien la trabaja

ERC tendría que aprovechar un hipotético entendimiento en Madrid en cuanto a las cuentas estatales para, más allá de priorizar el contar con el apoyo de la CUP y obtener el visto bueno de En Comú Podem, buscar el entendimiento presupuestario con el PSC

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Pere Aragonès interviene en el acto de celebración del soterramiento de las vias del tren en Sant Feliu de Llobregat

Pere Aragonès interviene en el acto de celebración del soterramiento de las vias del tren en Sant Feliu de Llobregat / MANU MITRU

Hacer realidad un referéndum exigirá al independentismo ser hegemónico en Catalunya en el primer tercio de siglo. El cuándo y el alcance de la convocatoria dependerán de su capacidad para mejorar las condiciones objetivas actuales, todavía insuficientes, a pesar de que el escenario nunca le había sido tan favorable. Efectivamente, ERC, Junts y CUP tienen mayoría en el Parlament, muchos ciudadanos no se declaran independentistas pero son favorables al derecho a decidir y el PSOE en los próximos años continuará dependiendo de las fuerzas 'periféricas'. El objetivo se hará realidad, por otro lado, solo si se sabe transitar hacia la mayoría social, haciendo girar en torno al independentismo un proyecto político que, desde el Govern de la Generalitat, dé respuesta a las incertidumbres del presente, garantice la viabilidad económica del país y salvaguarde el Estado del bienestar.

Resulta, en consecuencia, desalentador que sectores del independentismo fundamenten la estrategia en un relato de trinchera, defensivo y de poco alcance, a pesar de una prosopopeya encendida en relación a la unilateralidad, al rechazo de la mesa de diálogo y a la exaltación del 'pit i collons'.

La represión y la judicialización del proceso a caballo del nacionalismo español (y la necesidad de Junts per Catalunya de parar a ERC) explican el porqué de esta actitud reactiva. En todo caso, más allá de las tripas, el análisis cuidadoso de la realidad evidencia que se trata de una línea de actuación difícilmente ganadora, tal como refleja la demoscopia. La lucha antirrepresiva es tan legítima y necesaria como insuficiente, por sí sola, a la hora de acumular fuerzas para ser determinante. Más bien todo lo contrario. Desde la trinchera, al independentismo le resultará muy difícil hacerse visible y convencer a los catalanes no independentistas.

De hecho, difícilmente logrará la hegemonía si no es capaz de actuar a campo abierto y asume los riesgos del fuego cruzado, proveniente desde todos los flancos. Incluso el llamado 'fuego amigo'. En definitiva, metabolizar las contradicciones que genera la asunción de la realidad ante la constatación que ni España podrá retener a Catalunya sin la voluntad de los catalanes ni Catalunya podrá ser independiente sin el consentimiento de los catalanes.

En el momento actual, es evidente que a un lado y al otro del Ebro hacen falta unos Presupuestos que permitan encarar la reconstrucción de las sociedades pospandémicas. Tan cierto como que no se podrán legitimar los presupuestos de Pedro Sánchez si no se demuestra el cumplimiento de las partidas pactadas para 2021, no se satisfacen las demandas catalanas para 2022, no se demuestra que el PSOE pone aceite a las almohadillas de la mesa de diálogo y no se aceptan, también, reclamaciones capitales como por ejemplo la modificación del proyecto de ley del Audiovisual, que pone en jaque mate a la lengua catalana. En todo caso, tantas dificultades no tendrían que hacer desfallecer a las partes. Sino al contrario, estimularlas a intensificar el diálogo.

Un hipotético éxito en la negociación allanaría la hoja de ruta del Govern de la Generalitat y fortalecería a quien haya optado de todas todas por el camino del diálogo y la negociación. Atendiendo al hecho que ERC preside un Govern en nombre de un partido que, sin complejos, ha optado por una estrategia basada en la construcción de una resolución democrática del conflicto, tendría que aprovechar un hipotético entendimiento en Madrid en cuanto a las cuentas estatales para, más allá de priorizar el contar con el apoyo de la CUP y obtener el visto bueno de En Comú Podem, buscar el entendimiento presupuestario con el PSC.

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En el camino hacia la hegemonía del independentismo, que el republicanismo pudiera presentarse ante la sociedad catalana con unos presupuestos de la Generalitat apoyados por un anchísimo abanico parlamentario supondría un paso gigantesco. En los próximos años, ERC y PSC están condenados a competir por la hegemonía. Los unos para hacer realidad la República catalana, los otros para hacer realidad un marco autonómico renovado. Si Salvador Illa ocupara la presidencia de la Generalitat intentaría consolidarse como opción de futuro buscando la aprobación de unos presupuestos que contaran con el máximo apoyo, también el de los parlamentarios de Esquerra, para presentarse ante la sociedad catalana como 'pal de paller'.

Haría bien, pues, el 'president' Pere Aragonès de tenerlo presente y de actuar sin complejos al servicio de las mayorías sociales para acumular fuerzas y conquistar la hegemonía, para hacer ineludible el referéndum.