Club de Educación y Crianza de EL PERIÓDICO

A favor de los restaurantes 'kids-free'

En una época en la que ensalzamos románticamente la maternidad y la paternidad, queda mal decir que estás hasta las narices de la cargante niña que come en la mesa del lado junto a sus cargantes padres

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Un niño tapa con las manos su plato de pasta.

Un niño tapa con las manos su plato de pasta. / Ángel García

No es el primero ni será el último, pero un restaurante de Bilbao ha colgado el cartel de ‘no kids’ y la controversia ya está servida. En el Club de Educación y Crianza abrimos debate: ¿a favor o en contra de los restaurantes libres de niños y niñas? A favor. Completamente. En una época en la que se ensalza románticamente la maternidad, la paternidad y la primera infancia, eres lapidado si confiesas que estás hasta las narices del pesado de tu hijo. O de la cargante niña que está comiendo con sus cargantes padres en la mesa de al lado. 

El céntrico bar-restaurante-lounge Balicana de Bilbao, que abrió sus puertas el año pasado, advierte en su web que los clientes deben ser mayores de edad. Es un ambiente, con coctelería incluida, “no adecuado para niños”. Sí lo es para adultos que quieren disfrutar con tranquilidad de un menú a mediodía o una copa por la tarde. Los hosteleros de Bizkaia arropan a Balicana y aseguran que no estamos delante de una discriminación sino de un modelo de negocio.

Sin embargo, la organización de consumidores FACUA advierte que impedir el acceso a un local exclusivamente por motivos de edad se considera un uso discriminatorio del derecho de admisión, que no se encuentra amparado por la legislación. En su opinión, “se trata del mismo caso que si un establecimiento prohibiera entrar a un colectivo por su etnia, género o lugar de origen”. Si FACUA tiene razón, ¿son ilegales todos los hoteles ‘children free’? Hay unos cuantos por toda España. Y por todo el mundo.

Muchas voces, y no solo la de FACUA, aseguran que el comportamiento de Balicana roza la ilegalidad y supone un clarísimo ejemplo de niñofobia. No soy abogada, solo madre. Pero no comparto el veredicto. Estoy completamente a favor de los locales ‘kids-free’.

En este Club ya hemos dicho muchas veces que tener hijos no te hace ser mejor persona. Hay niños asquerosos. Suelen ser hijos de madres y padres asquerosos. Progenitores que enarbolan la bandera de la libertad infantil y permiten que sus críos tengan un comportamiento insoportable ya sea en un restaurante, en un tren o en casa de unos amigos. 

Educación y respeto

Tu hijo es un alma libre y en su ADN está gritar, chillar y correr. Pero, quizá, si está en un lugar público deberías ocuparte de él y no permitirle dar la brasa. Por educación y por respeto a los demás comensales o viajeros.

El cartel de Balicana no es niñofobia. Niñofobia es tener ciudades donde los más pequeños no disponen de espacios de ocio. Donde los parques públicos son de cemento y hormigón. Donde no hay ludotecas. Donde los polideportivos públicos han desaparecido para engendrar gimnasios privados y elitistas. 

Niñofobia es que viajar en tren con un bebé sea una odisea monumental. Que te miren mal cuando entras con tu hijo en una tienda. Que no haya apenas guarderías públicas. Que una privada te cueste 500 euros al mes (y no tenga ni patio exterior).

Niñofobia es que los horarios laborales de padres y madres se extiendan desde el amanecer hasta el anochecer. Que ningún político se atreva a legislar la conciliación. Que la baja maternal dure tan poco tiempo. Que no veamos jamás a ningún presidente de Gobierno o ministro llevar a sus hijos al colegio. Que la reducción de sueldo y jornada por cuidado de hijo sea una quimera para muchas familias. Que te pongan una reunión un viernes a las seis de la tarde.

Niñofobia es no poder ir al parque un sábado por la mañana porque está inundado de la basura del botellón de la noche del viernes. Que te venga el vecino del quinto y te pregunte por qué tu bebé llora cada noche.

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Niñofobia es pedir cita con la pediatra de tu ambulatorio y que no haya hueco hasta dentro de una semana.

Si estás por Bilbao con tu hijo, pasa de Balicana. Vete al parque de doña Casilda a mirar los patos y los cisnes. A tu peque le fascinará. Y luego, a la hora de comer, compra unos pintxos, coge el funicular y sube a Artxanda, un parque gigante con merendero incluido donde disfrutarás de una vista alucinante de Bilbao y podrás correr y jugar con tu hijo todo lo que quieras. Después, por la noche, déjale a cargo de un familiar, y vete al Balicana a disfrutar. Porque tú eres madre, pero también tienes derecho al silencio y la tranquilidad. Como todos.