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Encuentro de titanas

Julia Ducournau, Ana Lily Amirpour y Lucile Hadzihalilovic: es extraordinario que se crucen en espacio y tiempo tres talentos tan rotundos

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Ana Lily Amirpour, directora de ’Mona Lisa and the Blood Moon’, y su inseperable Benny, fotografiados en el Festival de Sitges

Ana Lily Amirpour, directora de ’Mona Lisa and the Blood Moon’, y su inseperable Benny, fotografiados en el Festival de Sitges / Ferran Nadeu

El viernes se estrenó ‘Titane’ (2021), de Julia Ducournau, la segunda película dirigida por una mujer que gana la Palma de Oro en Cannes (la primera fue ‘El piano’ de Jane Campion, ‘ex aequo’ con ‘Adiós a mi concubina’ de Chen Kaige). El Festival de Sitges se inauguró el pasado jueves con ‘Mona Lisa and the Blood Moon’: la directora Ana Lily Amirpour es la segunda directora que abre el festival en sus 54 años de historia. Y el sábado 16, la cineasta Lucile Hadzihalilovic recibirá también en Sitges un premio a su carrera otorgado por la Méliès International Festivals Fe-deration. La coincidencia de estos tres acontecimientos es muy importante, no solo por lo ‘noticiable’ que es el merecido protagonismo de estas cineastas tras décadas y décadas de escasa presencia o, directamente, de ausencia de mujeres en los palmarés, las ceremonias de premios, los titulares o la conversación. Es importante por algo tan sencillo como que se trata de tres autoras fundamentales.

No es tan común que se crucen en el espacio y el tiempo (el Festival de Sitges como epicentro, pues ‘Titane’ también podrá verse allí) tres talentos tan rotundos. No es ni medio normal. De hecho, es algo extraordinario. Y, si los titulares que ponen el foco en la fuerte presencia de directoras en festivales y/o palmarés, esos titulares tan molestos para algunas personas (algo que, sinceramente, no entiendo), sirven para que alguien descubra el cine de directoras como estas, ya nos podemos dar por contentos.

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Además de ser la segunda película dirigida por una mujer que gana la Palma de Oro, ‘Titane’ es una obra importantísima para el fantástico. Su capacidad de leer el presente y traducirlo en imágenes poderosas es algo absolutamente abrumador. En solo dos largos, Julia Ducournau ha tomado más riesgos, se ha metido en más jardines y ha mostrado más la necesidad de contar el mundo desde el horror, la ciencia ficción y el fantástico que otros cineastas en filmografías muy extensas. Y, encima, sin miedo al error (algo que se echa mucho de menos hoy en día). Además de ser la segunda mujer que inaugura el festival de Sitges, Ana Lily Amirpour es, entre muchas otras cosas, la directora de una de las películas de vampiros más importantes de la historia. Solo han hecho falta siete años para que ‘Una chica vuelve a casa sola de noche’ (2014), magnífica en su inversión de roles y de tópicos, se convierta en un filme clave del género. En ‘Mona Lisa and the Blood Moon’ vuelve a hacer algo extraordinario: apostar por el fantástico optimista en un momento en el que género está tomado por la oscuridad. En cuanto a Lucile Hadzihalilovic, es evidente que es mucho más que la inminente ganadora de un Méliès honorífico. Cineasta muy querida por los festivales de San Sebastián y Sitges, es tan poco conocida como asombrosa y secretamente (esto es muy injusto) influyente en la obra de muchos cineastas contemporáneos. Sus películas, entre ellas ‘Évolution’ (2015) y ‘Earwig’ (2021; también puede verse en Sitges), son de una originalidad, un osadía y una potencia visual inauditas. El cine de Hadzihalilovic reta, sacude y conmueve. Si un titular te acerca a ella, a Ducournau o a Amirpour solo puedes hacer una cosa: dar las gracias.