Violencia en Barcelona Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El botellón de la Colau

Responsabilizar de los actos vandálicos de esta Mercè a los profesionales de reventar fiestas, o a la pandemia, o al cierre de las discotecas, o al óxido nitroso es reducir los motivos

2
Se lee en minutos
Botellón en la playa del Bogatell.

Botellón en la playa del Bogatell. / JORDI OTIX

Echarle la culpa a Colau, a los ‘menas’, a la extrema derecha, a la Guardia Urbana, a la música que reivindica la violencia en la calle, la droga, como el ‘drill’, que viene del ‘trap’, que viene del ‘hip-hop’, que viene… Responsabilizar de los actos vándalos, vía botellón, de esta Mercè a los profesionales de reventar fiestas, a los que quieren liarla, o a la pandemia, o al cierre de las discotecas o al óxido nitroso, como explica este diario, es reducir los motivos. Puede que sean todos.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Si ampliamos el foco observamos más contexto. Esa realidad puede que no guste, pero es tan veraz como los 19 menores de edad que han pasado a disposición de la Fiscalía de Menores este fin de semana, de los 66 detenidos.

Pregunto a los jóvenes que tengo cerca sobre las razones de una Mercè tan violenta, uno que todavía recuerda aquellos conciertos tan cerveceros en el Moll de la Fusta de los 80, recuperada la ciudad para la fiesta.

Mis preguntas son directas. Sus respuestas también. Lo hacen sin ganas de ofender, limpios de lo políticamente correcto, con ganas de explicar lo que ven sus miradas; un análisis a lo bruto y sin filtros. “Van a liarla. Salen de casa para pelearse. Muchos son moros. Otros, de aquí. Su música siempre es violenta. Les gusta decir que son de la calle. Reivindican haberse hecho en las calles, aunque no sea verdad”. Este entrecomillado es un resumen de muchas respuestas.

Es la versión adolescente. Podemos añadirle dos rutinas más. Una: la autoridad no está de moda. Para actualizar la frase la construyo con un “la autoridad está sobrevalorada”. Una cuestión muy preocupante. El descrédito de las diferentes policías se palpa desde que los chavales van a primaria. No hay normas. Nadie puede regir nada. Eso es la libertad, piensan.

Noticias relacionadas

La otra rutina pasa por la expresión tan mal utilizada hace un tiempo de que las calles son nuestras. El concepto de colectividad apropiándose de un espacio es el que una parte de la gente joven ve por la tele o las diferentes redes sociales. Aquello de que tu libertad acaba donde comienza la del otro es una antigualla de idea, contenedores incluidos.

Y que quede claro. Lo que escribo no es ‘random’, aunque alguien pueda exclamar "al igual", sabiendo que nada de esto "cunde". ¡De una!