Opinión

Elecciones en Alemania: los pañuelos de adiós

No hay un solo país en toda la UE capaz de construir consensos alternativos a los que propone Berlín

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La cancillera Angela Merkel saluda a los simpatizantes de su partido durante un mitin en el sur de Alemania el 24 de septiembre. 

La cancillera Angela Merkel saluda a los simpatizantes de su partido durante un mitin en el sur de Alemania el 24 de septiembre.  / THOMAS KIENZLE / AFP

Tenemos las variables, ahora falta resolver la ecuación. El parlamento alemán tendrá que decidir entre un liderazgo progresista o continuar con el gobierno de centro derecha que lo ha dirigido durante estos últimos 16 años. La sombra de Ángela Merkel sigue siendo el referente al que agarrarse, tanto para Alemania, como para el resto de la Unión Europea. A pesar de que su mandato pueda arrojar sombras y generar vacíos, en comparación destacan los éxitos. Alemania no solo ha sido el motor de la nueva Europa, también el laboratorio de ideas para construirla, proporcionando recursos para hacerlo y hasta definiendo el diseño. 

No hay un solo país en toda la UE capaz de construir consensos alternativos a los que proponga Berlín. La cuestión es saber si eso es mas como consecuencia del liderazgo de mas de tres lustros de Merkel, o por el contrario es una pleitesía al país que mas recursos aporta al club. El dilema no es banal, pero aunque los resultados en las urnas apuntan al cambio, no parece que en política exterior vaya a haber grandes diferencias.

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¿Quién seguirá a Merkel? Aunque su sucesor en el partido, Armin Laschet haya logrado in extremis vender la imagen de unidad entre la derecha liberal, su liderazgo no inspira y no recoge en votos todo el legado que deja la mujer mas poderosa e influyente del mundo, en lo que llevamos de siglo. Frente a la continuidad de partido, el escenario del giro a la izquierda, a expensas de que los verdes marquen agenda en un país donde el clima y el medioambiente no divide necesariamente entre izquierdas y derechas, puede acabar siendo otro tipo de continuidad. Olaf Scholz, el candidato socialdemócrata ha sido ministro de finanzas en el gobierno de la gran coalición. No se ha hecho fotos con la canciller Merkel durante la campaña porque son de partidos rivales, pero es normal pensar que puede liderar un gobierno sin grandes cambios en las políticas estratégicas, al tiempo que aporta mas experiencia que el candidato conservador. 

La socialdemocracia avanza para abrir una nueva etapa en un país tradicionalmente gobernado por conservadores. El progreso del electorado hacia las preocupaciones climáticas y medioambientales hacen posible una coalición con los verdes que no requiera de nuevo un acuerdo entre los dos grades partidos hegemónicos para repetir gobierno. Con el legado sólido de estos años y la línea roja a la extrema derecha radical de Alternativa por Alemania, los votos vienen a decir que ha llegado el momento de un cambio, que probablemente no suponga un giro radical en la política. Seguirá haciendo falta un acuerdo complejo y heterogéneo, pero todo parece indicar que los pañuelos de adiós despiden a Merkel y de paso también a su partido, para iniciar un giro hacia el centro izquierda. Un cambio de era que con Scholz a la cabeza muy probablemente seguirá transitando caminos similares a los que ella ya trazó. Lo importante es saber si tendrá un liderazgo tan solido, porque tanto Alemania como Europa lo van a necesitar.

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