ARTÍCULO DEL DIRECTOR

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Antonio Franco en un consejo de redacción en Consell de Cent

Antonio Franco en un consejo de redacción en Consell de Cent / Julio Carbó (EPC)

No es fácil escribir del fundador del diario que diriges. Tampoco es fácil ser exdirector del diario que fundaste. Antonio Franco fue tan buen exdirector como había sido director de EL PERIÓDICO, un diario que se inventó. Hace unos meses me llamó radiante. Quería comentarme un contenido multimedia que habíamos publicado en la web: Los fogones de la Kitchen. “Coño, nen, esto es EL PERIÓDICO”. y se deshizo en elogios del formato que acaba de inventar Rafa Julve. “No entiendo porque no enseñáis más estas cosas”. Así acabó nuestra última conversación. Con un lamento que no era un reproche. Plagado de tacos, pero sin una mala palabra. Así era Antonio Franco, un periodista generoso y con un talento torrencial. Hay muy pocos directores de diario que empezaran su carrera en la sección de deportes. La mayoría estuvieron antes en política o en economía. Franco fundó ELPERIÓDICO viniendo de deportes. Y no fue una casualidad. La fórmula con la que hizo triunfar a este diario era justamente esta: titular como en deportes, pero hablar de política, de economía y de internacional. Una fórmula que funcionó como un trueno y que aún hoy inspira nuestro trabajo: explicar de manera interesante las cosas importantes. Eso ha sido este diario desde el primer titular (Los escolares catalanes dependerán deTarradellas) hasta ese multimedia que entusiasmó al director-fundador. Su intuición y su capacidad de sumar talento al proyecto forjaron uno de los grandes éxitos del periodismo de la transición. 

Franco era un tipo generoso. Eso se traducía en muchas cosas. Siempre que podía, ayudaba a un compañero en apuros. Competía, pero nunca fue partidario de las trincheras informativas. Le llegaron a dar un premio por la caballerosidad con la que disputaba cada día las portadas con La Vanguardia de Joan Tapia. Muchos podrían explicar anécdotas de esa manera de hacer de Franco. Pero era especialmente generoso cuando hablaba de los lectores. Tenía siempre claro que eran los auténticos dueños del diario y defendía sus intereses frente a poderosos, anunciantes y ante el mismísimo editor. Así era Franco con todas sus contradicciones, como todos nosotros.

Antonio Franco estaba tan convencido de su modelo que incluso pudo lanzar a otra aventura, la edición catalana de El País poco después de empezar. Y el diario siguió adelante, muestra de la fortaleza de su invento. La transformación digital nos obliga a determinar con precisión el legado que queremos transmitir. En nuestro día a día tenemos muy claro el legado que queremos preservar: la centralidad de los lectores, la claridad en la expresión, el apoyo a los periodistas para estar sobre el terreno.. Esto es ELPERIÓDICO, como le gustaba decir a Antonio. Nos levantamos cada día siendo fieles a ese legado, sabiendo que la mejor manera de hacerlo es, justamente, adecuándolo a los pálpitos de cada momento como hizo él cuando puso en marcha esta aventura. Seguimos.

 

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