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¿De Merkel a Scholz?

Alemania celebra hoy elecciones con el difícil reto de revelar a una cancillera muy apreciada

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Imagen de de archivo de la cancillera Angela Merkel y el ministro de finanzas Olaf Scholz, en una reunión en Berlín.

Imagen de de archivo de la cancillera Angela Merkel y el ministro de finanzas Olaf Scholz, en una reunión en Berlín. / MICHAEL KAPPELER (AFP)

Alemania, por su peso económico y su estabilidad política, se ha convertido tras la reunificación en el hermano mayor de Europa. Eso sí, tras aceptar -exigencia de Mitterrand a Kohl- la creación del euro, la moneda única. Y el hermano mayor de la UE celebra hoy unas muy relevantes elecciones. Primero, porque Merkel, muy valorada y que ha dirigido el país durante 16 años (12 en coalición con los socialistas), no se vuelve a presentar. Deja un vacío. No solo en Alemania, también en Europa.

El canciller (en este caso cancillera) no se vuelve a presentar, lo que no es nada usual. Y como la popularidad de Merkel superaba las fronteras del partido democristiano, hay mucha volatilidad en las encuestas. Su partido, la CDU-CSU, el que más años ha gobernado, se ha desplomado en pocos meses 15 puntos en intención de voto, hasta el 21%. Por el contrario, el SPD ha ganado 10, hasta el 25%. Y los verdes han caído otros 10, al 16%, desde que a primeros de año eligieron a la joven y prometedora Annalena Baerbock como candidata. Le faltaba oficio.

Hay pues incertidumbre y, además, por primera vez, el partido ganador quedará por debajo del 33% de los votos. Es la fragmentación, fruto del desgaste de la CDU y del SPD y de la aparición sucesiva de verdes (16% de intención de voto), poscomunistas (6,5%) y una extrema derecha similar a Vox (11%), con la que ningún partido quiere nada. 

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La CDU retrocede, pero aún puede ganar. Baja porque sin Merkel, más centrista que el partido, se ha quedado huérfana y porque Armin Laschet, tiene menos gancho y quedó muy tocado por la pelea con el bávaro Markus Soder, más popular, por la candidatura.

El SPD ha cogido impulso porque su candidato Olaf Scholz, ahora vicepresidente y ministro de Hacienda, es el más parecido a Merkel en experiencia gubernamental y en pragmatismo centrista. Scholz, algo robótico pero sólido (dice que quiere ser canciller, no director de circo) ha tirado del partido porque es el candidato más valorado. Fue alcalde de Hamburgo, como el gran canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, y perdió hace dos años las primarias para presidir el SPD. Pero luego la dirección del partido (más a la izquierda) creyó que era el que podía ganar.

Paréntesis. ¿Creen que algo similar podría pasar en el PSOE? Y en el PP, ¿ven a 'aznaristas' triunfantes apostar por un moderado? El SPD es socialista (socialdemócrata), pero es un partido de gobierno. Tiene inconvenientes, como cuando el canciller Schröder liberalizó el mercado de trabajo; también ventajas.

Gane quien gane, la formación del nuevo gobierno será complicada porque se necesitará un pacto de tres partidos. Descartada una nueva gran coalición (no digas nunca jamás), si gana Laschet, lo más probable es un pacto del CDU con los liberales (11% de los votos) y los verdes. Pero los verdes se resistirán y exigirán mucho.

Para formar el nuevo Gobierno será obligado un pacto de tres partidos y, gane el SPD o la CDU, el tripartito no será fácil de formar

Si gana el SPD, es poco probable que sumen solo con los verdes (pacto fácil) y tendrían que recurrir además a los liberales del FDP, contrarios al keynesianismo socialdemócrata. Problemático. Por eso no se puede descartar un pacto del SPD, los verdes y los poscomunistas. Sería un cambio más radical pese a que los de Die Linkenson ahora realistas.

En una Alemania gobernada por tres partidos el canciller puede tener menor autoridad, lo que no sería bueno para la UE en la que Merkel ha sabido tejer acuerdos complejos y ejercer un liderazgo.

Con Scholz de canciller, inimaginable hace seis meses, Alemania podría flexibilizar algo (no mucho), las normas europeas de deuda pública y déficit. Sería bien acogido por Francia y España, pero podría levantar suspicacias entre los llamados “austeros” (Austria, Holanda y la socialdemocracia nórdica).

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Merkel ha sido un factor de estabilidad y progreso en Europa. Con Laschet, Alemania tendría menos liderazgo. Scholz sería una nueva apuesta por la socialdemocracia pragmática. Pero con incógnitas pues cualquiera de sus dos posibles tripartitos no sería fácil de manejar. 

Quizás veamos a Merkel en la cancillería unos meses más mientras se estructura la futura coalición. En el 2017 -y era Merkel- la negociación con el SPD duró seis meses. Eso sí, han gobernado sin dramas y con eficacia cuatro años. Alemania no es Catalunya.