Empleo Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Erte para siempre

Resulta muy razonable la renovación de un mecanismo que ha resultado fundamental para transitar por este año y medio de pandemia

1
Se lee en minutos
 La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Diaz junto al Director General del Organismo Estatal de inspección de trabajo y seguridad Social Hector Illueca presentan el Plan de la Inspección de Trabajo contra el golpe de calor.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Diaz junto al Director General del Organismo Estatal de inspección de trabajo y seguridad Social Hector Illueca presentan el Plan de la Inspección de Trabajo contra el golpe de calor. / David Castro

Estos días el Gobierno ha presentado su propuesta de renovación de los ertes, que finalizan la próxima semana, proponiendo su prolongación hasta el 31 de enero. Pese a que el número de trabajadores acogidos ha descendido de manera contundente, desde aquellos más de tres millones y medio en los momentos más duros del confinamiento, aún son más de 250.000 las personas que no se han reincorporado a sus empleos, ni tienen previsto hacerlo en los próximos meses. Así, resulta muy razonable la renovación de un mecanismo que ha resultado fundamental para transitar por este año y medio de pandemia. 

De la propuesta, lo más innovador es su intención de vincular la exoneración de las cuotas empresariales a la Seguridad Social a que las compañías implementen acciones formativas para los trabajadores acogidos al expediente. La intención es buena, si bien resulta difícil de imaginar cómo muchas empresas, especialmente las de menor dimensión, pueden diseñar programas de formación en unos días. En cualquier caso, el acuerdo entre Gobierno y agentes sociales debe alcanzarse sin mayores dificultades.

Noticias relacionadas

Ello constituirá una buena noticia, si bien lo relevante es instrumentar la figura del erte permanente, más allá de su contribución durante la crisis del coronavirus. Se trata de aproximarse a la figura alemana del kurzarbeit, que ha demostrado su efectividad para evitar la destrucción sistemática de empleo en tiempos de crisis. En esencia, se trata de que los empleados afectados sigan trabajando en la empresa en jornada muy reducida, alrededor de una tercera parte, corriendo el salario restante a cargo de la administración que, a su vez, diseña programas para mejorar su capacitación laboral. La experiencia de los ertes durante la pandemia estimula a gobierno y agentes sociales a avanzar en esta línea y a, principalmente, encontrar fórmulas para su financiación. De confirmarse, sería una extraordinario avance. Y el consuelo de que el covid-19 para algo habría servido.

Temas

ERTE