Crisis blaugrana Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Barcelonismo y prozac

Tenemos el recuerdo, tenemos los ídolos muy presentes, y justamente ahora es la hora de tener fe

2
Se lee en minutos
Pedri, durante el Barça-Bayern de la Champions.

Pedri, durante el Barça-Bayern de la Champions. / FCBARCELONA

Como muchos culés, yo vengo de otro silencio muy largo: el del Camp Nou de los domingos de enero, o febrero, hace más de 30 años, cuando el Barça empataba contra el Logroñés, o el Hércules, y de repente un pensamiento crecía, a la vez, dentro del cerebro de todos los forofos: “Este año, tampoco”. Ahora ya no nos acordamos, ciertamente, por obra y gracia de Cruyff, el 'cruyffismo', Guardiola y Leo Messi. La felicidad borra los malos momentos y, como recordamos a menudo, hay toda una generación de barcelonistas que solo han conocido el fútbol prodigioso, la fiesta y la confianza en un estilo hecho por los jugadores de casa. Por eso ahora, cuando van mal dadas y Voldemort Bartomeu nos ha oscurecido el futuro con deudas económicas, fichajes erráticos y, sobre todo, el luto por el adiós de Messi, la tentación llorona es pensar que no volverán aquellos viejos tiempos y no ganaremos nunca más nada.

Sería un pensamiento catastrofista de tradición histórica en can Barça, pero esta joya reciente no se puede derrochar como si nada. Permitidme que cite unos versos de Gabriel Ferrater, del poema 'Ídols'. Dice: “Érem / el record que tenim ara. Érem / aquesta imatge. Els ídols de nosaltres, / per la submisa fe de després”. Tenemos el recuerdo, tenemos los ídolos muy presentes, y justamente ahora es la hora de tener fe. Ante la depresión inminente, el prozac de los jóvenes cada partido, la alegría (con un punto de ingenuidad, si hace falta) de los que apenas crecen y tienen 17, 18, 19 años. Nombres que nos tienen que hacer chiribitas en los ojos: Ansu Fati, Pedri, Riqui Puig (sí, también), Demir, Gavi, Nico, Baldé. Incluso Dest, Dembélé o el De Jong joven y bueno tienen que entrar en este zurrón. Es lo que hay, sí, pero no es poco. Quizás no ganaremos nada y todos ellos no hacen un equipo todavía, pero dibujan un futuro.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Noticias relacionadas

Es hora de cuidar a los jóvenes, pues, de darles el equilibrio entre la confianza y la exigencia, y por eso sería bueno que no desenterráramos miserias de antes. La directiva tendría que saber calmar las aguas y no agitarlas, y los forofos que apenas vuelven al campo, reaprender a animar y no a silbar. A menudo me pregunto cómo debe de sentirse el forofo del Celta, del Betis. No levantar muchos títulos, o ninguno, pero jugar siempre con la fe para ganar, vivir el momento con ilusión —'¡carpe diem!'— y saber perder.

Ya sé que no todo será un camino de rosas y a los optimistas azulgranas, que todavía nos ponemos en privado la camiseta del 10, a veces nos entra el punto crítico. Entonces, con la clarividencia que da defender a tu aliado, nos damos cuenta que para que todo funcione hay un hecho esencial: que Koeman sea más versátil, más valiente, y que por favor no nos haga invocar una palabra fea, un adjetivo que tendría que estar proscrito en el diccionario azulgrana: 'amarrategui'. Definición: “Dícese del entrenador —y por extensión equipo— que opta por una táctica conservadora ante las posibles adversidades, favoreciendo así que sea más importante no perder que ganar”. Aunque, añado yo, al fin acabes perdiendo igualmente, porque has renunciado a tu estilo. Así, no.

Temas

Fútbol