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¿Es hoy el PP una alternativa sólida?

El pulso de Isabel Díaz Ayuso para presidir el PP de Madrid es un reto a la autoridad de Casado como líder de la derecha

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isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, la noche del 4 de mayo, celebran en el balcón de la sede del PP el triunfo del partido en las elecciones autonómicas.

isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, la noche del 4 de mayo, celebran en el balcón de la sede del PP el triunfo del partido en las elecciones autonómicas. / José Luis Roca

El domingo pasado dije que el gran cuello de botella de España es la imposibilidad de cualquier acuerdo entre los dos grandes partidos. Y la parálisis se agrava porque PSOE y PP sufren, ambos, serias disfunciones. Traté algunas del PSOE, hoy lo haré de las asignaturas pendientes del PP para ser alternativa de Gobierno.

El PP tuvo, en 2019, 89 escaños frente a 120 del PSOE. Su primer reto pues es lograr más escaños. Pero José Antonio Zarzalejos, brillante analista conservador, ha subrayado algo relevante: de los 66 diputados que Catalunya y el País Vasco envían a Madrid, solo tres son del PP. En 1996, cuando Aznar venció por los pelos a Felipe González, eran trece

Y lo peor no es la ínfima presencia en estas relevantes comunidades sino que, desde entonces, el PP no ha hecho nada para corregir la situación. Hacer cabeza de lista por Barcelona a Cayetana Álvarez de Toledo, azote del catalanismo y no solo del nacionalismo, en abril del 2019 y obtener un mísero escaño fue un error. Repetir lo mismo en noviembre ya fue perseguir el suicidio. El PP tiene gente preparada -Alejandro Fernández, el presidente actual del PPC lo es-, pero Génova impone obediencia ciega

Depender del apoyo de Vox -tanto o más que el PSOE de Podemos- es uno de los problemas de los conservadores españoles para homologarse con los europeos

No se la exige a Núñez Feijóo en Galicia, o a Juanma Moreno en Andalucía. Claro, allí hay poder local. Pero el PP, si quiere gobernar España, no puede tratar a Catalunya y al País Vasco como territorio comanche. Solo Aznar, con Josep Piqué, que venía de los aledaños de CDC, auscultó el terreno, pero a Piqué le cortó la cabeza Ángel Acebes, el García Egea de entonces, mientras Rajoy hacía de Pilatos.

¿Un partido que prefiere el poder total de la dirección de Madrid a contar en Catalunya y el País Vasco, puede ganar en España y gobernar luego con autoridad suficiente?

Un problema del PSOE es que depende hoy de un aliado que no está en la centralidad europea. Con 120 escaños necesita los 35 de Podemos. Pero en la mejor encuesta para el PP, la última de 'El Mundo', la cosa es peor pues Vox (14,9%) tiene la mitad de los votos que el PP (29,1%). Y en la más trabajada de 'El Confidencial', el PP sacaría 113 diputados (cinco más que el PSOE, aunque con menos votos) y Vox, subiendo, llegaría a 56. Juntos tendrían 169 y la mayoría absoluta estaría en el aire.

Y puede que muchos votantes, pragmáticos, desconfiaran de un partido obligado a coaligarse con la extrema derecha. En Alemania, donde la CDU no tiene segura la victoria, a nadie se le ocurre sumar los escaños de Alternativa por Alemania para lograr la mayoría. El propio Aznar condenó al PP austriaco cuando -a finales de los noventa- hizo coalición con la extrema derecha.

Lo más preocupante es que en el PP hay gente que dice compartir muchas cosas con Abascal. Por ejemplo, Esperanza Aguirre, que en unas explosivas declaraciones de apoyo a Isabel Díaz Ayuso para presidir el PP de Madrid, añadió que en Génova mandan los “chiquilicuatres” de García Egea. Y la propia Ayuso ha dicho cosas similares.

La exigencia de Ayuso de ser ya presidenta del PP de Madrid (acumulando los dos cargos) ha abierto una seria crisis en el PP. Aznar nunca toleró que Ruiz Gallardón acumulara la presidencia de la Comunidad y la del PP de Madrid. Puso allí a Pío Garcia Escudero (que ahora ha vuelto). Luego Rajoy tuvo que tragar, con Esperanza Aguirre, el doble cargo. Y sufrir. Y la razón era -y es- que un presidente de la Comunidad, que en Madrid (no en otro lugar) tiene también la presidencia regional del partido, se convierte en un serio contrapoder al presidente nacional. Y más todavía si el PP no está en La Moncloa. 

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Esta es la auténtica razón por la que Pablo Casado no quiere que Ayuso acumule las dos presidencias. Y esa es también la causa de que Ayuso haya lanzado el órdago antes de la convención nacional del PP. ¿Quiere tener más poder que Casado? Por ambición, también por cálculo político. Ayuso, Aguirre y Aznar, una posible triple A, tienen hoy menos remilgos que Casado -pendiente del PP europeo- a exhibir sintonía con Vox.

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