Descenso de espectadores Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Vuelvan al teatro

Me preocupa la posibilidad de la desvinculación de algunos por el consumo de cultura en directo

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Una escena de ’Samsó’, en el Teatre Lliure.

Una escena de ’Samsó’, en el Teatre Lliure. / NARDUS ENGELBRECHT

Se acaba el verano. Tengo un amigo que tiene un amigo pesimista y este dice que el verano se acaba el día de Sant Joan, que como se sabe es el día más largo del año. A partir de entonces, según el pesimista, los días se hacen ya más cortos y el invierno se aproxima. Aunque las estaciones ahora se confunden unas con otras, hay que recordar que hay un otoño de por medio y con él empieza la rutina que, efectivamente, nos acerca al invierno. Un invierno en el que se superará el 80 % de personas vacunadas, y que sin embargo seguirán algunas normas de restricción vigentes. Hasta los pesimistas más extremos imaginaban que a estas alturas la situación de la pandemia estaría más controlada, me refiero más de lo que está. Pero no. 

En la gala de 'Barcelona aixeca el teló' que se celebró hace unos días en el marco del Teatre del Liceu, la presidenta de ADETCA, Isabel Vidal, reivindicaba para el teatro de Barcelona la posibilidad de abrir al 100 % de su ocupación. Hace unos días, en un artículo de Marta Cervera, publicado en este periódico, se citaban cifras muy elocuentes del descenso de espectadores que ha sufrido el sector. Más de un millón de espectadores es una pérdida descomunal y dejar de ingresar 30 millones de euros es una barbaridad para un sector que ya de por sí siempre ha sido precario.

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Sé que muchas personas amantes del teatro, ya vacunadas, se sentirán seguras y volverán a ocupar las salas de Barcelona; sin embargo ‒entro de lleno a formar parte del grupo de pesimistas como el antes citado‒, me temo que el alejamiento de las salas de teatro de tantísima gente durante un período tan largo de tiempo provoque que algunas de ellas tarden en volver, o no vuelvan más. Me preocupa la posibilidad de la desvinculación de algunos por el consumo de cultura en directo. Para que esto no suceda, deberíamos abrir de inmediato las salas por completo, y así, poco a poco, recuperar parte de ese 43,5 % de espectadores menos con respecto a la temporada 2018-2019.

Ojalá esto no suceda y mis sospechas no pasen de ser un desagradable vaticinio de un pesimista intermitente. Quítenme la razón y por favor, vuelvan al teatro.

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