Diferencias generacionales ante la religión Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Pulso continuo entre el islam y el laicismo en Francia

Una encuesta sugiere que los jóvenes franceses son más permisivos con los símbolos religiosos que la postura oficial del Gobierno

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Una mujer con hiyab.

Una mujer con hiyab. / José Luis Roca

El combate entre el laicismo y el islam no es nuevo en Francia. Los éxitos del laicismo arrancan con la Revolución de 1789 y en el último siglo se han hecho más patentes. Pero la lucha con el islam se da con intensidad especialmente donde existen bolsas sustanciales de población musulmana, como en Francia, y no tiene aspecto de desaparecer puesto que el número de musulmanes crece y su integración es lenta y no exenta de conflictos.

La presencia del islam ha traído a la arena pública unos elementos que se creían superados, al menos en gran parte, tras haber dado Europa una patada al ‘religionismo’, un fenómeno que mengua en los lugares donde imperó el catolicismo, aunque no ocurre lo mismo donde hay una presencia significativa de evangélicos, como en EEUU, o donde la propagación de la fe evangélica aumenta, como en el preocupante caso de América Latina.

Una característica del islam es su interés por la justicia social, tema sobre el que existe una abundante bibliografía y desde la mitad del siglo XX se ha estudiado desde las más diversas perspectivas. Quizás por ello un número de pensadores occidentales, generalmente de izquierdas, se han sentido atraídos por la religión que reveló Mahoma. A este grupo, y por extensión a la izquierda en general, se les califica despectivamente en Francia de “islamoizquierdistas”.

El Instituto Jean Jaurès, una fundación próxima al Partido Socialista, ha publicado los resultados de una encuesta alrededor del laicismo y la religiosidad en la escuela que trae datos curiosos y hasta sorprendentes sobre los enseñantes franceses, especialmente sobre los enseñantes más jóvenes en relación a los más veteranos y al conjunto de la población, resultados que constatan notables diferencias generacionales.

He aquí algunos datos del sondeo: los profesores franceses en general son más proclives a asociar el laicismo con un tratamiento similar aplicable a todas las religiones (37%) que el conjunto de los franceses (23%). Una mayoría de profesores en general (64%) condena los signos religiosos ostensibles entre los padres y las madres de alumnos musulmanes que acompañan a los estudiantes durante las actividades fuera de la escuela, un debate muy vivo en Francia en el que el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, defiende esa misma posición. Sin embargo, más de la mitad de los profesores jóvenes, es decir menores de 30 años, aprueba que los padres y madres musulmanes puedan llevar prendas religiosas cuando participan en actividades extraescolares, frente a los profesores de más edad (36%) y el conjunto de la población francesa (24%).

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El estudio enfatiza que los enseñantes jóvenes tienen “una visión mucho más liberal del laicismo” que sus colegas de mayor edad y que la sociedad en general, y afrontan la cuestión de manera “muy próxima a los modelos de sociedad anglosajones multiculturales”. Lógicamente, está en el aire si esta tendencia es pasajera o va a incrementarse en las siguientes generaciones y, sobre todo, si va a extenderse al resto de la sociedad, es decir más allá de los profesores. Otro dato del estudio es que más de la mitad de los enseñantes jóvenes se muestran favorables a permitir el uso del burkini fuera de la escuela, algo que solo la cuarta parte de los franceses aprueba. En la misma línea, la mayoría de profesores jóvenes suscribe que en las piscinas públicas se habiliten horarios exclusivos para mujeres.

El estudio destaca que el cuerpo de profesores en general es sistemáticamente más favorable que el resto de los franceses a que puedan exhibirse signos religiosos, una predisposición más visible entre los profesores menores de 30 años, “que aparecen muy impregnados del relativismo cultural de su generación en estas cuestiones”. Otro dato corrobora esta tendencia: el 57% de los profesores jóvenes apoyan que las estudiantes musulmanas se cubran la cabeza, frente al 36% del conjunto de los profesores. En fin, la encuesta sugiere la existencia de una atmósfera más permisiva con el islam en Francia entre los jóvenes, a pesar de la ofensiva del laicismo oficial que promueve el Gobierno.

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