Griezmann, visto y no visto Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El más difícil todavía para la prensa

Del papel debemos esperar más bien las noticias ya contrastadas y ampliadas, los análisis reflexivos y la máxima veracidad posible

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Griezmann, en el túnel de vestuarios de San Mamés antes del duelo con el Athletic.

Griezmann, en el túnel de vestuarios de San Mamés antes del duelo con el Athletic. / FCBARCELONA

Estoy pasando unos días en Francia y he vivido aquí los momentos informativos excitantes de la llegada de Leo Messi a París, una conmoción popular transversal. Su vivencia ha superado puntualmente cuestiones objetivamente tan trascendentales como la evolución del número de muertes de la epidemia, el final inhumano al que se enfrentan centenares de miles de afganos que creyeron en la capacidad de los occidentales de, por una vez, exportar leal y eficazmente la democracia a muchos miles de kilómetros, e incluso el interés generalizado por comprobar si este septiembre regresa cierta normalización social, económica, laboral y académica tras dos años de pesadilla. Pero la comunicación, en general, y los medios profesionales en particular, ofrecen simultáneamente estos días tantas cuestiones emitidas sin digerir, sin verificar, que la avalancha de noticias es un tsunami inasumible. Muchos de quienes las ponen en circulación no pretenden engañar, aunque temo que en estos momentos ya hay una mayoría absolutísima de mensajes con datos falsos, unos deliberadamente para manipular y otros por negligencias o autoengaños.

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Les explicaré una anécdota que me ha sucedido en relación al fútbol y la prensa escrita. Como el martes por la noche, final de agosto, terminaba el plazo legal para traspasar jugadores, el miércoles he ido a comprar la biblia de la especialidad, L’Equipe, para saber qué pasó con los fichajes que parecían estar materializándose cuando me fui a dormir. Y he sabido a través de páginas y más páginas de ese excelente periódico que, además de la para mí fantástica noticia de que el Mbappé no refuerza esta temporada al Real Madrid, Griezmann continuará siendo jugador del Barça. Informado de forma convincente desde el papel no he tardado sin embargo mucho en enterarme a través de la prensa digital que esto segundo no es verdad, y que otros ejemplares del mismo L´Equipe se lo estaban contando a la gente en otros puntos de Francia en sus ediciones sucesivas. La mía, por la necesidad de fabricarla pronto para llevarla a tiempo -lentamente- en camiones de carga, se quedó con 2,10 euros míos a cambio de la mentira de que Griezmann jugará otro año más en el Camp Nou.

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Las carreras entre los camiones con papel y lo que viaja con la velocidad de la luz traen esas cosas, que nos ponen todavía más difícil la supervivencia de la credibilidad de los diarios de papel. Sobra soberbia al no entender, quizá, que los medios han de ceñirse a lo que realmente pueden hacer. Del mismo modo que en el nuevo universo comunicativo a través de internet podemos recibir preferentemente avisos casi en tiempo real y versiones rápidas urgentes de lo que sucede, del papel debemos esperar más bien las noticias ya contrastadas y ampliadas, los análisis reflexivos y la máxima veracidad posible. Que conste que las webs se equivocan mucho más que el papel y son menos fiables, pero acabarán haciéndolo desaparecer si ustedes, los lectores, no se reincorporan a cierta militancia interesada en la supervivencia de lo que ha significado para la humanidad lo que nos legó en profundidad Gutenberg. Para el pensamiento y también incluso para las noticias correctas sobre fútbol.