Análisis Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

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Algo huele a podrido en Murcia

No deja de sorprenderme que tan solo unos meses después de que se perpetrara una de las jugadas más sucias de la política española se haya olvidado como si se tratara de algo asumible y legítimo. Me refiero al Gobierno de Murcia. En tan solo un par de días se le torció la mano a la democracia a través de prácticas tránsfugas y tres personas decidieron el destino de un millón de murcianos para continuar con el mismo color del gobierno que ha gobernado desde hace décadas, impidiendo uno de los ejercicios más sanos en una democracia: la alternancia en el poder. Querían seguir gobernando a toda costa, incluso llegando a dinamitar el pacto antitransfuguismo que, a nivel nacional, habían firmado unos años antes con el resto de los partidos. ¿Huele a podrido o no?

Ese gobierno tránsfuga no ha dejado de sorprendernos desde que se constituyera con sus nuevos integrantes, a saber, los tránsfugas naranjas, pero también una de Vox, nada más y nada menos que la consejera de Educación. La señora Campuzano se estrenó en su cargo con una carta llena de faltas de ortografía, pronunciándose como orgullosa negacionista de la vacuna anti-covid y defendiendo el pin parental. Obviamente, semejante currículum no dejó indiferente a la comunidad educativa de Murcia, que veía como una sola persona era capaz de trabajar contra la calidad educativa de la región con una de las tasas más preocupantes de alfabetización según el INE 2020. ¿Huele a podrido o no?

Verónica Fumanal: Algo huele a podrido en Murcia

También parece haber caído en el olvido los clarísimos abusos de poder que se han perpetrado en Murcia con López Miras. Todos aquellos que se colaron en la vacunación, empezando por el propio consejero de Salud y sus cientos de cargos en la Consejería. Sin olvidar las gestiones personales del presidente para colar a una familiar de García Egea en una lista de espera sanitaria. Pero claro, qué se puede esperar del pupilo aventajado de Pedro Antonio Sánchez, el expresidente de Murcia que se vio obligado a dimitir por varios escándalos de corrupción, que, por cierto, fueron sobreseídos por la justicia gracias a una reforma del artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que acortaba los plazos para las investigaciones. ¿Huele a podrido o no?

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Y si algo huele a podrido son los vertidos que se lanzan al Mar Menor y que están causando el mayor desastre ecológico de los últimos años. Ya en 2019 los vertidos asesinaron a miles de toneladas de especies de fauna marina, ante la pasividad del gobierno regional. Se olvidó el tema y ahora se repite la masacre por la inacción de un ejecutivo cuya primera explicación fue el aumento de la temperatura y su única alternativa es externalizar la contaminación del Mar Menor para exportarla al mediterráneo. Es por ello, que casi la totalidad de los expertos que formaban parte del comité científico del Mar Menor se han ido dando un portazo por su utilización y por la inacción del Gobierno de López Miras. ¿Huele a podrido o no?

Murcia es una región que tiene en la actualidad un gobierno ilegítimo y surgido de las peores prácticas tránsfugas. Los abusos de poder en la región son habituales y suelen quedar impunes como si fueran gotas de agua en el inmenso mar de la hemeroteca. Los estándares democráticos que ahí rigen son incomparables con los que existen política y mediáticamente en otras comunidades, donde por cuestiones mucho menores dimitieron presidentas todopoderosas; es pertinente recordar los motivos infinitamente menores de la caída de Cifuentes. Una región que solo salta a los medios por casos de corrupción, malas praxis y gestiones absolutamente negligentes como la del Mar Menor. Algo huele a podrido en Murcia, y no solo son las toneladas de fauna muerta en sus costas.