GRACIAS, RONALD KOEMAN

Por fin alguien cuenta la verdad

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Ronaldo Koeman, entrenador del Barça.

Ronaldo Koeman, entrenador del Barça. / EL PERIÓDICO

Joan Laporta no lo quería y se lo dijo a la cara. El nuevo-viejo presidente del Barça le dijo a Ronald Koeman que ni confiaba en él ni creía que fuese el entrenador que necesitaba, en estos momentos, el Barça y que fuese pensando que, si encontraba un sustituto, no cumpliría el año de contrato que le quedaba.

Laporta fue despreciativo con uno de los hombres más fieles, más querido, más sensato, que ha vestido la camiseta del Barça y, por supuesto, que ha provocado mayor alegría en la historia del ‘més que un club’. Laporta, con su estilo campechano (y, en este caso, despreciativo), fue hiriente con el hombre que más alegría y entusiasmo ha provocado en la ‘gent blaugrana’.

El señorio de Koeman

Koeman no abrió la boca. Puso a sus dos abogados a trabajar y preparó los dos o tres escenarios que podían producirse. Y, al final, como el Barça no tiene un euro y Laporta no pudo o supo conseguir un sustituto para ‘Tintín’, el gran holandés se quedó. Y Laporta empezó a decir que le gustaba y que estaba encantado “pues hemos hecho una reflexión juntos”. Otro cuento chino: Koeman siguió porque Laporta y su gente, entre los que está Mateu Alemany, cuyo trabajo deberíamos de empezar a cuestionar, no le encontraron sustituto.

Y Koeman, un ser la mar de sensato y cabal, ha vuelto a demostrar que, hoy por hoy, es el mejor capital que tiene el Barça. Si la situación es difícil, complicada, hasta vertiginosa, con una deuda de 1.350 millones de euros y los avalistas y los bancos encima del Barça, mirándolo con lupa, la sensatez, la cabeza, la inteligencia futbolística de Ronald Koeman es el único capital que tiene en estos momentos el Barça, desaparecido, encima, el mejor jugador del mundo.

Silencio en las oficinas

Por eso es digno de agradecer, digno de elogiar y digno de escuchar que Koeman sea el único capaz de decir lo que no se atreven a decir ni Laporta, ni su mano derecha (y amigo del alma) Rafa Yuste, ni Alemany, que aún no ha sido presentado como responsable del fútbol azulgrana, ni Jordi Cruyff, ni Ramon Planes, ni siquiera Ferran Reverter: solo nos queda tener paciencia, mucha paciencia y no prometer lo que no se puede cumplir.

Koeman, que ya dijo lo que tenía que decir de Ilaix y no se atrevieron a comentar ninguno de los dirigentes mencionados con anterioridad (“no entiendo como antepone el dinero al fútbol, al club, al Barça, a jugar”), le ha vuelto a recordar a Umtiti que se queda “pero que tiene dificilísimo jugar” y, sobre todo, le ha dicho a Alemany que debería liberarle de un montón de futbolistas: “Yo fui, sí, a la escuela de entrenadores, pero allí nadie me dijo cómo se entrenaba a 32 futbolistas, es una locura, son demasiados”. Pero aquí nadie se va y Alemany, Planes y Cruyff no se los pueden sacar de encima.

El futuro ya está aquí

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Pero lo más importante, sensato y lógico que ha dicho hoy Koeman, tampoco se atrevieron a decirlo los muchos jefes que tiene: “Debemos saber cúal es la situación real del club, no se nos puede exigir nada. Sí, pelearemos por ganar algún título, pero hay que ser realistas, tener paciencia, no es lo mismo Pedri con 18 años que Pedri con 24, o Nico González, estamos construyendo un proyecto nuevo, un equipo nuevo y no se nos puede exigir que peleemos de igual a igual con clubs que se están gastando más de 100 millones en fichajes, lo que me parece una auténtica locura. Hemos perdido al mejor jugador del mundo y, por tanto, debemos de ser pacientes, confiar en lo que estamos haciendo y ganar en mentalidad y en equipo”.

Esa fue la manera que tuvo Koeman de pedir a la ‘gent blaugrana’ que confíe, pero que no sueñe imposibles. Eso, que debería de haberlo dicho Laporta, Yuste, Alemany, Cruyff, Planes y hasta el señor Reverter, el día que aparezca en escena, lo ha dicho hoy Ronald Koeman, a quien el presidente no quería. Perdón, a quien el presidente ansiaba despedir.

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