La diada Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Lo volveremos a hacer ver

Si hay contenedores quemados el próximo 11-S, los posconvergentes, en vez de verse acusados, podrán acusar a ERC de golpear a los valientes cachorros que se niegan a admitir la derrota

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Manifestantes independentistas en la plaza Urquinaona.

Manifestantes independentistas en la plaza Urquinaona. / MANU MITRU

Puestos a encriptar los mensajes, el ya famoso y cargado de sentido no suficientemente oculto 'lo volveremos a hacer' podría ganar la 'englantina' en unos Juegos Florales patrióticos. O quizá la ‘viola d’or i argent’, premio dedicado a las composiciones de carácter religioso, ya que el eslogan pretende reavivar y alimentar la fe perdida. Con permiso del covid, de aquí al 11-S las pancartas precursoras que unos excursionistas de la política han colgado de unos cuantos puentes con este tan críptico como al parecer explícito mensaje se multiplicarán como las llamadas a retomar el hilo de Ariadna salvífico que abandonaron en el 17, aunque según la versión oficial solo les fue arrebatado. ‘Ho tornarem a fer’, tal como suena.

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Mientras -dirigidos por un preso indultado que en otros tiempos acompañó a Oriol Pujol Ferrusola al juzgado por solidaridad con la familia que dirigía el tinglado no solo en beneficio del país- unos cuelgan dichas pancartas, otros, más jóvenes y quizá más inocentes que sus instigadores, amenazan con volver a la plaza Urquinaona para repetir los disturbios de tan triste memoria. ¿Volverán? Quizá no exactamente los mismos ni con las mismas tan impotentes como indignadas intenciones. Esta vez, si se queman contenedores, los posconvergentes, en vez de verse acusados, podrán acusar a ERC de golpear a los valientes cachorros que se niegan, se supone que como ellos mismos, a admitir la derrota y caer en el derrotismo de conformarse con las migajas de la autonomía.

Migajas que los consejeros de JxCat administran con una considerable pero sin embargo insatisfecha fruición. Quieren más. Si hay finalidad, y propósito, y sustancia más allá de la marginalidad en las movilizaciones del próximo 11-S, sería un error interpretarlas como el inicio de la reanudación del movimiento de masas de los pasados decenios. Se trata, no nos engañemos, de hacer lo que más convenga para recuperar la presidencia de la Generalitat, requisito indispensable para que lo vuelvan a hacer ver, como hace casi cuatro años.