ANÁLISIS

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Leo Messi, el ídolo que deja el Barça.

Leo Messi, el ídolo que deja el Barça. / EL PERIÓDICO

Todos pendientes de los Juegos Olímpicos y el FC Barcelona, en su capacidad infinita por construir bombazos de impacto, logró superarse a sí mismo. 'Altius' y 'fortius' en la disciplina del lanzamiento de sorpresas. La alfombra roja para que desfilase la estrella con su pluma estaba prácticamente desenrollada y, de repente, se hizo jirones. Una detonación para el recuerdo en el listado inacabable de sacudidas en el club. Leo Messi se va. Así, de golpe. Cuesta de escribir y de leer. 

Cuesta de imaginar un Barça sin el rosarino. La costumbre de tantos años. Ya sabemos que el club reflotará y el equipo, pues tarde o temprano también. Pero de entrada se queda una entidad que se proyectará mucho menos por el mundo. Una ciudad que recibirá menos turistas cuando todo vuelva al orden. Un departamento de márketing que tendrá más difícil vender la marca Barça. El club está en la ruina económica. Ahora aligerará el peso de los gastos. A cambio, cae en la ruina de intangibles como la excitación de los aficionados, la esencia de lo que es el fútbol.

El hijo de Lineker puso en un tuit algo que muchos han pensado en las últimas horas. «La Liga sin Messi está muerta». Una exageración, claro. Pero habrá que estar atentos a las bajas en los canales de pago de fútbol. No pocos interpretaron el comunicado del Barça como una manera de presionar a Javier Tebas para que relaje la soga del límite salarial. Después remató con otro contra el acuerdo de LaLiga y el fondo de inversión. Argumentos para imaginar que aún hay algo a hacer. Cuestión de fe. 

Algo nos perdemos

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Ahora mismo es difícil de entender cómo se ha llegado hasta aquí. Todos sabemos que hace meses que la problemática salarial existía, y el brindis por la renovación por cinco años ya se había hecho, pese a la falta de la firma. Se suponía que estaba superado el escollo y el padre del futbolista viajó a Barcelona con el traje de las celebraciones. Algo nos perdemos por el camino y habrá que esperar a la comparecencia de este viernes de Joan Laporta. 

El animal comunicativo que lleva dentro deberá ofrecer lo mejor de sí mismo ante una audiencia barcelonista y planetaria que está ahora mismo a oscuras. Los mensajes internos se contradicen. Falta conocer el elemento que ha provocado la detonación. Quizá nos lo cuente hoy Laporta; quizá nos lo revele Leo Messi en un mensaje de Instagram. En cualquier caso, los Juegos Olímpicos ahora nos parecen menos interesantes.