Los Juegos desde el sofá

Como dos gotas de agua

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El portero de la selección española de waterpolo Daniel López-Pinedo en los Juegos de Tokyo 2020.

El portero de la selección española de waterpolo Daniel López-Pinedo en los Juegos de Tokyo 2020. / EFE. TOKIO| COE (europa press)

Una cosa es ver jugar a waterpolo en directo, en las gradas de la piscina de cualquiera de los grandes clubs catalanes (Sabadell, Mataró, Terrassa, Mediterrani, Rubí, Barceloneta y Barcelona), que son, ¡menuda proeza!, los que nutren, al completo, a las selecciones españolas masculina y femenina de sus estrellas y, otra cosa muy distinta, verlos jugar por TV.

En directo casi no los ves, casi no los sientes, casi no disfrutas. Son tan enérgicos, tan fuertes, tan altos, tan físicos, se mueven tanto, nadan con tal agresividad, velocidad y coraje, fabrican tanta espuma y algarabía en el agua, la agitan tanto, que solo cuando se elevan por encima del agua como esos delfines que persiguen al barco de Balearia por el Mediterráneo, puedes apreciar lo corpulentos y atléticos que son.

Sin embargo, por televisión, a vista de dron, en primer plano y, sobre todo, con las cámaras que hay bajo el agua, compruebas (y perdón) que el waterpolo es un deporte de auténticos animales, en el buen sentido de la palabra, de cuerpos inmensos, fuertes, atléticos que, en efecto, deben llevar dos bañadores porque, hay tanto juego subterráneo (no diré sucio, no), que hasta puedes quedarte desnudo sin saberlo. O sabiéndolo. Ellos, claro.

A por los oros

Por vez primera, los chicos y las chicas españolas, que no son poca cosa en el panorama del waterpolo mundial (ellos son subcampeones de Europa y del mundo y ellas, campeonas continentales y subcampeonas del mundo) van a compartir semifinales y, por tanto, pelearán por las medallas. Perdón, pelearán por el oro, que es a lo que han ido a Tokio.

La exhibición de ayer de España ante EEUU fue impresionante y jamás, dejaron de ser ganadores y líderes en el marcador, terminando el partido con un último gol en el que el bueno de Fran Fernández nadó en solitario hasta meterse, balón incluido, en la portería ‘yankee’ él solito, ya que el portero se había ido a rematar un córner (o algo así). Estos chicos, casi todos del impresionante Barceloneta (son 10 los seleccionados de ese club), se enfrentarán a Serbia, a quien ya han ganado (13-12), hace unos días, en Tokio.

El equipo de David Martín empieza como el conjunto de Miki Oca por un portero/a impresionantes. Todos dicen que, en waterpolo, no hay mejor ataque que una férrea defensa y, en ese sentido, pelear, lo que se dice pelear, pelean como nadie. ‘El Muro’, como llaman a David López Pinedo, se agiganta a medida que crecen sus compañeros, lo mismo que le ocurre a Laura Ester, nominada la mejor jugadora europea por segunda vez consecutiva.

Gracias, gracias, gracias

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“Son como dos gotas de agua, me refiero a las dos selecciones”, cuenta Joan Jané, que lo ha sido y es todo en el waterpolo español y mundial. “Y cuando digo que son dos gotas de agua es que a los dos equipos, que practican un waterpolo genial, bello y muy creativo casi imprevisible, les caracteriza la solidaridad, la disciplina, la complicidad, comportarse y jugar como un equipo. ¿Qué significa eso?, pues que yo nado tres metros más porque sé que, en la siguiente jugada, los nadaras tú por mí. Puede que en otras disciplinas puedas ganar sin comportarte como un equipo: en el waterpolo eso es imposible”.

A Jané no le importan las medallas. “¡Ojalá ganen el oro los dos equipos!, pero lo que han hecho en Tokio dignifican nuestro deporte. Yo ya les estoy eternamente agradecido, a ellos y a ellas”.