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Crecer y reformar

El reto es tan enorme que atañe a Gobierno pero también a la oposición

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Crecer y reformar

EFE/ Emilio Naranjo

Como en cualquier familia, no hay mejor momento para hacer reformas o mejoras que cuando todo va viento en popa. España, con un crecimiento económico del 2,8% trimestral y un inédito 19,8% en tasa interanual, empieza a despegar para consolidar la recuperación. A un histórico desplome el año pasado, con confinamiento y paralización genralizada de la actividad, le puede seguir un alza del producto interior bruto (PIB) que tanto el Gobierno como diversos servicios de estudios y organismos sitúan por encima del 6% este año y en torno al 7% el que viene.

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Con esta velocidad de crucero con los fondos europeos 'Next Generation' como combustible, ¿qué más se puede pedir? Pero no siempre hará sol ni el viento soplará a favor. Aunque el desembolso de unos 19.000 millones europeos esté prácticamente garantizado para este año, no sucederá lo mismo para el que viene y el siguiente. Cada seis meses habrá que pasar el examen de Bruselas, que analizará al detalle si se cumplen los hitos establecidos en el plan de recuperación. La medidas y reformas previstas podrían llevarse a cabo igualmente, pero no es lo mismo hacerlo con casi 70.000 millones a fondo perdido (otros 70.000 millones son a crédito) que tener que recurrir a los mercados para colocar deuda en un país que ya debe mucho más de lo que produce al año.

Es ahí donde el Gobierno deberá cuadrar el círculo: los cambios en el mercado laboral, la política para frenar las subidas del alquiler de vivienda, las reformas para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones.... No solo deberán ponerse de acuerdo los socios del Ejecutivo de coalición, sino que todo ello debe pasar por el diálogo social. Empresarios y sindicatos han demostrado hasta ahora que tienen mayor capacidad de negociar que los políticos, con varios pactos a lo largo de este ejercicio. El reto que se avecina es enorme y no atañe solo al Gobierno, que deberá desplegar todas sus dotes seductoras, sino a la oposición, a la que no le bastará con el 'no' por norma y al que también habrá que escuchar, si hace propuestas, claro.