La conferencia de presidentes

Cambio de tercio

El primero que se apunte a la revolucionaria estrategia de hacer lo que haga falta para poner las cosas en funcionamiento, conectará antes con el estado de ánimo de la mayoría del país

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso sobre el español en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), el 22 de julio.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso sobre el español en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), el 22 de julio. / POOL MONCLOA / BORJA PUIG

Siete de cada 10 españoles quieren que las comunidades autónomas y el Gobierno central gestionen de manera cooperativa la salida de la pandemia. El presidente Sánchez y la vicepresidenta Yolanda Díaz le sacan más de un punto de ventaja en valoración de su gestión y la gestión del covid al líder de la oposición, Pablo Casado. Siete de cada 10 españoles confían poco o nada en Sánchez, una mala noticia; aunque no tan triste como que nueve de cada 10 confíen poco o nada en un Casado que afirma a diario combatir al peor gobierno de la historia. Tras haberse situado hace apenas año y medio como problema principal, la política y los políticos retornan a convertirse en una preocupación secundaria, que desaparece cuando se nos pregunta por los desvelos que nos afectan personalmente. Vuelve a inquietarnos aquello que siempre nos ha concernido más: la situación económica y el empleo, seguidos de cerca por la pandemia, la educación, la sanidad o las pensiones. Son los datos del último CIS de julio, coherentes con las tendencias que venían marcando estudios anteriores.

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Tiene razón Casado. Estamos en un momento de cambio, pero no de ciclo electoral como a él le gustaría. Eso ya se verá. De momento, se parece más bien a un cambio de tercio. El país está modificando su estado de ánimo. Si estuviéramos ante un giro del ciclo electoral, la estrategia del líder popular de echarse al extremo para tratar de recuperar a los votantes de Vox, porque los electores de centro ya se los devuelve el derrumbe de Ciudadanos, debería estar funcionando, en vez de servir para consolidar a la extrema derecha como tercera fuerza política. Tras año y medio de sentirnos atrapados en medio de una nada de pesadilla, a la misma velocidad que avanza la vacunación, las expectativas y demandas de la mayoría se mueven.

¿En qué consiste ese nuevo estado de ánimo? Los datos lo muestran con esa claridad que solo quien no quiera ver puede ignorar. La gente quiere acción y resultados, ver como el país vuelve a ponerse en marcha, se aprueban leyes, arrancan políticas, se gasta con eficiencia el dinero de Europa y la recuperación supera todas las expectativas; las cosas y los líos de los políticos nos importan más bien nada ahora mismo.

Tomen por ejemplo la inminente conferencia de presidentes. Todo el barullo sobre si se trata o no de una verdadera conferencia, si se respeta el reglamento o si hay o no hay orden del día solo importan a los presidentes que van a acudir y se empeñan en hablar de tales asuntos y los medios que la van a cubrir. A la mayoría le interesará la conferencia de presidentes cuando les demuestren que ha servido para atender en algo sus preocupaciones actuales: dar certidumbre y reglas claras a la gestión de la quinta ola y acreditar la voluntad de ponerse de acuerdo para que la recuperación resulte rápida y eficaz. Todo lo que no sea eso le servirá de más bien poco incluso a quienes vayan a buscar una foto; será una imagen que le importará a casi nadie.

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El primero que se apunte a la revolucionaria estrategia de hacer lo que haga falta para poner las cosas en funcionamiento, conectará antes con el estado de ánimo de la mayoría de un país que lleva meses diciéndole a quien quiera escuchar que es hora de cambiar de tercio, que está harto y aburrido de ver jugar a quién tuvo la culpa. Mantenerse instalados en la catástrofe como diagnóstico general, la pelea burda por pringar al otro y la carrera esperpéntica por apuntarse tal o cual foto oportunidad solo sirve para quedarte donde estás. Quien quiera crecer debe generar confianza. Solo la confianza atrae nuevos apoyos y ensancha los espacios. La fórmula ya está inventada: cooperación leal, inteligencia en el protagonismo y el ingrediente secreto que nunca falla: hacer lo que dices y decir lo que haces.

Quien quiera demostrar que la derecha se confunde al empeñarse en convertir en un problema o un escándalo que la vacunación vaya bien o que Sánchez hable inglés con fluidez, o que el ‘president’ Aragonès o el lendakari Urkullu se equivocarían al no acudir a Salamanca, lo tiene fácil. Solo debe preocuparse de que la conferencia sirva para algo que le importe de verdad a la gente.