Pros y contras Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Metáfora del andamio

Construimos el futuro y, para no perder el equilibrio, agujereamos el pasado

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La Torre de Minerva, en la muralla romana de Tarragona, cubierta por un andamio y con las obras de restauración paralizadas.

La Torre de Minerva, en la muralla romana de Tarragona, cubierta por un andamio y con las obras de restauración paralizadas. / ACN / NÚRIA TORRES

Hace poco he visto como unos operarios montaban un andamio. Es un trabajo arriesgado que incluye la velocidad con que va subiendo y los equilibrios que se van construyendo, a medida que se eleva. Un juego de proporciones en un entorno de inestabilidad. Un espectáculo magnífico que reclama un absoluto desprecio por el vértigo y una combinación de habilidad y fuerza. Me imagino que los operarios que montaron el andamio de Tarragona, que debe servir para restaurar la Torre de Minerva, un vestigio sencillo y corpulento, del siglo II a. C., también se arriesgaron. Pero comprobaron que la estructura era frágil y decidieron agujerear las piedras romanas para que el andamio tuviera más consistencia. Doce agujeros, uno de los cuales afectó incluso al relieve de la diosa de la sabiduría y las artes, medio relieve, que es el que se conserva.

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La torpeza de la empresa de andamios es colosal, pero no deja de ser una diáfana metáfora de nuestros días. Para poder rehacer lo que está dañado nos dedicamos a apuntalar las reformas (a destruir, pues), justamente sobre todo aquello que en apariencia miramos de salvar para que no colapse. Construimos el futuro y, para no perder el equilibrio, agujereamos el pasado.