Historia Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Cuando llovían octavillas

Merece la pena subrayar la gestión del patrimonio documental realizada por el PSUC e Iniciativa per Catalunya Verds de conservación, catalogación y de acceso público, a través de su depósito en el Arxiu Nacional de Catalunya

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Cartel del PSUC de 1977.

Cartel del PSUC de 1977. / ALBERT BERTRAN

Con este título literario y el subtítulo más explícito de “clandestinidad, prensa y propaganda antifranquista” el Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona nos ofrece una exposición de sus ricos fondos documentales comisariada por el profesor Manel Risques, que nos obsequió el día de la inauguración con una documentada conferencia sobre Joaquim Puig i Pidemunt, el director de 'Treball' (órgano central del Partit Socialista Unificat de Catalunya) fusilado en el Camp de la Bota, junto tres compañeros más, el 17 de febrero de 1949. 

Además de las revistas ciclostiladas, repletas de líneas sin márgenes y sin espacios en blanco, destacan las octavillas propagandísticas y reivindicativas repartidas a mano o lanzadas al aire en las manifestaciones, asambleas, recitales o en la soledad de la noche desde la ventanilla de un coche o desde una ruidosa motocicleta “Derby paleta”. En la larga noche franquista la siembra de octavillas era el mensaje de esperanza de un mañana diferente y mejor. 

La Política de Reconciliación Nacional en 1956 abandonaba las trincheras de la Guerra Civil y marcaba la divisoria entre los partidarios de la dictadura y los partidarios de abrir un proceso de cambio democrático que cerrara las heridas del conflicto

Coincidiendo con el 85 aniversario de su fundación el PSUC tiene previsto, este mes de julio, hacer donación al Museu d’Història de la Ciutat de Barcelona (MUHBA) de la colección documental “El PSUC en Barcelona: Movimiento Obrero, estudiantil y asociativo (1950-1983)”, formada por objetos museísticos, documentos textuales, publicaciones y fondos gráficos. De estos últimos, merece la pena señalar la litografía de Antoni Tàpies 'Lluita, coneixement, llibertat', realizada por el artista en 1978 y donada al PSUC con motivo de unas jornadas dedicadas a la alianza estratégica entre el mundo del trabajo y de la cultura.

En la carátula del tarjetón de invitación al acto de entrega al MUHBA se ha reproducido una octavilla del partido de 1964, realizada para contrarrestar -más adecuado sería decir contraponer- la persistente campaña propagandística de prensa, radio, televisión y cine (con el documental 'Franco, ese hombre') de los mal llamados 'XXV años de paz' (en todo caso, de victoria). La octavilla en catalán (la lengua también es el mensaje), enmarcada con una fina cenefa negra para resaltar el texto y firmada por el PSU de Catalunya, está encabezada por dos enunciados en mayúsculas: 25 ANYS DE DICTADURA… y en negrita ¡25 ANYS SENSE LLIBERTAT! y una conclusión, también en negrita y en letra de doble tamaño, VOLEM DEMOCRÀCIA. Se podría editar mejor pero no expresarlo con mayor claridad.  

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La aprobación de la Política de Reconciliación Nacional en 1956, por el Partido Comunista de España y el PSUC, abandonaba las trincheras de la Guerra Civil y marcaba la divisoria entre los partidarios de la dictadura y los partidarios, sin tener en cuenta sus posicionamientos anteriores (tal como explicitaba el manifiesto universitario firmado por los hijos de los vencedores y de los vencidos), de abrir un proceso de cambio democrático que cerrara las heridas de la Guerra Civil y de la represión sangrienta del franquismo con una amnistía para todos, principalmente para los vencidos, y que garantizara un amplio reconocimiento de las libertades civiles, sociales y de las diversas nacionalidades. Sin que el restablecimiento de las instituciones republicanas fuera una premisa incuestionable. Tal como acordaron seis años más tarde los democristianos, socialistas, liberales, nacionalistas vascos y catalanes y, por supuesto, los monárquicos (partidarios de Don Juan de Borbón), en el mal llamado por el régimen franquista 'El contubernio de Munich' (1962). 

La memoria personal y colectiva, pública y privada, con demasiada frecuencia distorsiona el pasado elaborando relatos, conceptos e interpretaciones, que difícilmente pasan la prueba del algodón historiográfico. La historia se construye con nuevas preguntas y con nuevas fuentes (de todo tipo), contrastables por todos los estudiosos de la materia. En este sentido, merece la pena subrayar la gestión del patrimonio documental realizada por el PSUC e Iniciativa per Catalunya Verds de conservación, catalogación y de acceso público, a través de su depósito en el Arxiu Nacional de Catalunya. Ahora, colecciones temáticas de duplicados originales y fondos de arte se donarán a diferentes instituciones archivísticas y fundaciones públicas y privadas. Un proceder que también habríamos de exigir al resto de organizaciones políticas.  

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