Tribunal de Cuentas Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La derecha anda suelta

El españolismo lleva años en permanente involución. Y el anticatalanismo es la seña de identidad que más cohesiona las filas. Así de triste

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El fiscal Javier Zaragoza, en una imagen de 2019.

El fiscal Javier Zaragoza, en una imagen de 2019.

Ni Mas, ni Torra, ni Puigdemont dieron antes el paso que ha dado el Ejecutivo de Aragonès, dando cobertura a los amenazados por embargos millonarios del Tribunal de Cuentas. Con la tácita bendición del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Porque, sin duda, en la última entrevista entre Aragonès y Sánchez se abordó esa cuestión. 

El Tribunal de Cuentas amenaza con dar al traste con todos los esfuerzos por destensar la cuerda y dar una oportunidad al diálogo. Justo lo contrario que pretende Margarita Mariscal de Gante al frente del Tribunal de Cuentas, forofa de las tesis de José María Aznar que como caballo desbocado cabalga al trote, a frenético golpe de fusta, hacia un horizonte grande y libre. 

El españolismo lleva años en permanente involución. Y el anticatalanismo es la seña de identidad que más cohesiona las filas. Así de triste. Aunque no se ha quedado ahí. También ha recrudecido su aversión a las izquierdas, por españolas que estas sean, sospechosas de todo tipo de agravios.

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Esa derecha, en alocada huida hacia adelante, ejerce hoy un control absoluto de los resortes del Estado. No hay institución, llámese Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal de Cuentas o Tribunal Constitucional donde no se haya incrustado. Solo hay que leer al fiscal del Supremo, Javier Zaragoza. Este no dudó en publicar artículos, en diferentes medios de comunicación, dando rienda suelta a las tesis de Vox, cuestionando la sentencia de Manuel Marchena pues, a su juicio, fue benévola porque debió condenar a Oriol Junqueras y compañía por haber dado un golpe de Estado. Esa necesidad de salir a la palestra y airear su desconcierto por la presunta tibieza del Supremo da buena medida del problema mayúsculo que atenaza a la calidad de la democracia española

El PSOE de Pedro Sánchez es consciente de ello. Por eso insiste en renovar esos órganos judiciales. También como mecanismo de autodefensa. Intuyen Marchena, Zaragoza y Casado que el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos dará un revolcón a sus tesis. Pero parece traerles sin cuidado. Seguirán en su empeño.