Pros y contras

Un mal recuerdo

Produce sonrojo pensar en los días del “de Madrid al cielo”. Aquellas semanas en las que, en pleno shock pandémico, mientras las muertes se disparaban, hubo quien hizo gala de una superioridad nacionalista insoportable

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Un mal recuerdo

Catalunya está disparada en número de contagios, una auténtica explosión que nos sitúa en la cola de Europa. Cabe apelar a la responsabilidad, al sentido común y a la serenidad. Este virus nos ha enseñado a ser humildes. Y lo ha hecho con las peores armas: el duelo, el temor y la carestía. Pérdidas sobre pérdidas. Lejos quedan los días en que subestimamos su letalidad. También la ligereza con la que algunos se lanzaron a su utilización política. Aún quedan destellos, por supuesto. La estulticia humana es ilimitada. 

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Produce sonrojo pensar en los días del “de Madrid al cielo”. Aquellas semanas en las que, en pleno shock pandémico, mientras las muertes se disparaban, hubo quien hizo gala de una superioridad nacionalista insoportable. Culpabilizando o ridiculizando en vez de mostrar solidaridad. Regodeándose en la más patética política gallinácea en plena pandemia mundial. Crispando un ambiente ya electrizado por el temor. Hoy, la mayoría de los que protagonizaron aquellos venenosos comportamientos ya han pasado a un segundo plano mediático y político. El aire es más respirable y su recuerdo sirve para alertarnos de la fragilidad democrática ante las diferentes formas de supremacismo.