APUNTE

Éxito de una generación

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Olmo conecta un disparo en el partido de semifinales ante Italia.

Olmo conecta un disparo en el partido de semifinales ante Italia. / Justin Tallis / EFE (EFE)

La selección de Luis Enrique comenzó la semifinal de la forma que empezó el torneo, minusvalorada, como si Italia le pasara dos palmos. Y a la hora de la verdad se estiró tanto que puso a los italianos pidiendo la hora, empequeñecidos, resoplando a la defensiva, suspirando por unos penaltis que fueron su catapulta a la final. Tan decepcionante como puede ser el resultado para esta hornada juntada por el seleccionador según su personalísimo criterio, su recorrido ha sido muy estimulante y tiene que inspirar buenas sensaciones de cara al Mundial del año próximo.  

Italia compareció con reputación de selección con arrojo por lo que se había visto en el torneo y en realidad esa espuma perfumada que se le presuponía ni se olió. La Italia del elegante Mancini ganó como siempre, como si llevara el chándal de un Trapattoni gritón, aprovechando un momento blando de los centrales y luego a morder atrás. 

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La selección española clavó enseguida los tacos en el césped. Aquí hemos venido a jugar, proclamó con personalidad. Se atornilló al campo a través del balón, de combinaciones cortas y circulaciones largas. Busquets, Mr. Indispensable según el Financial Times, se aposentó en el medio con espíritu de mariscal y Pedri puso la seda. Quizá el partido hasta la fecha de su corta carrera más exigente y, en cambio, jamás le temblaron los dientes. Tiene 18 años mentirosos este chico. Solo por sus lágrimas tras el partido se le identificó la edad.

Volvieron a salir de sus botas las entregas más intrépidas. De las suyas y de Dani Olmo. Se le ve curtido al de Terrassa, siempre con el gatillo a punto, un futbolista valiente como un soldado de primera línea y que acompañó con precisión en el vuelo rasante de Morata hacia el gol. Olmo, un descubrimiento en esta Eurocopa, es otro de los puntos de apoyo para el futuro de esta selección joven que compitió con personalidad. Luis Enrique, al que es difícil de anticipar los cambios, se ha salido con la suya. Dijo creer en este equipo y el equipo le ha secundado. La gente se ha enganchado y eso es un éxito suyo y de la nueva generación.

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