El 4 de julio y la vacuna

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Biden abandona este sábado la Casa Blanca con destino a Michigan.

Biden abandona este sábado la Casa Blanca con destino a Michigan. / EFE

Cuando Joe Biden entró en la Casa Blanca en enero fijó en el día de la Independencia, el 4 de Julio, el horizonte de su prioridad para derrotar al virus, llevando al menos la primera dosis al 70% de los adultos. Hace solo un año no había vacuna, la primera potencia arrojaba las peores cifras de contagio y muerte del planeta bajo un liderazgo esperpéntico al que las consecuencias devastadoras de la pandemia solo servían si intuían un potencial beneficio. Un 67% ha recibido al menos una dosis, la promesa de Biden casi se cumple. Luego el liderazgo está haciendo la diferencia. Aunque estados de fuerte arraigo trumpista como Wyoming o Misisipi se resisten, la inmunización en todo el país ha superado los sondeos que auguraban que mas de la mitad de los adultos nunca ofrecería su brazo para el pinchazo. En la carrera por controlar el virus, EEUU vence al mundo, pero todavía no a la pandemia.

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La inmunidad de g rupo, fijada en torno al 70% de la población en función de la velocidad de contagio del virus que llegó de Wuhan, cambia con las nuevas variantes. Tienen nombres griegos y sabemos que Delta es mas rápida y supera barreras mas fácil. El contagio vuelve a subir desproporcionadamente entre quienes no están vacunados. Delta está haciendo estragos no solo en Europa, también en Australia y Nueva Zelanda, países que habían logrado cortar la transmisión. Todo ello hace que se fije un 80% de la población como mínimo antes de cantar victoria y poder recuperar la idea de inmunidad de grupo.

Una nueva barrera obliga a seguir vacunando. Delta apareció por primera vez en la India, y como en el caso de Wuhan, se pensó falsamente que aquello se aislaría allí. Alfa, Beta, Delta, Lambda… A estas alturas de pandemia deberíamos de tener claras al menos dos cosas: que nadie es inmune hasta que lo seamos todos, incluyendo a los jóvenes aquí y a los que no tienen acceso a las dosis. Es urgente llevar vacunas a los países que no tienen si no queremos conocer al completo el alfabeto griego antes de despedir al virus.