Tribunales e independentismo

¿De Cuentas o pasar cuentas?

Luego de años de recorte tras recorte, ajuste en términos decorosos, llega ahora el Tribunal de Cuentas para decirle a Mas-Colell (y a todos los responsables hasta 2017) que se gastó en exceso y que debe reponer de su bolsillo lo indebidamente gastado

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¿De Cuentas o pasar cuentas?

Poco debía imaginar al prestigioso catedrático Andreu Mas-Colell que, cuando le llamó Artur Mas en 2011 para incorporarse al ‘Govern dels millors’, acabaría viéndose en las fauces del Tribunal de Cuentas

Mas-Colell lidió para dar respuesta a la crisis del tocho que amenazaba las finanzas catalanas y las de medio mundo, luego del desplome de la Bolsa de Nueva York y la caída al infierno de Lehman Brothers, víctima de la codicia sin rubor. 

Su etapa como 'conseller' de Economía y Hacienda fue un calvario y la respuesta antikeynesiana, diseñada por el equipo de Artur Mas, un remedio que el tiempo demostraría una colosal metedura de pata

Las izquierdas bautizaron aquella política económica de austericidio, término cruel puesto que implicaría ensañamiento. En realidad, fue un severo recorte del gasto público para atajar las menguadas arcas de la Generalitat, luego de siete años de 'tripartit' y una crisis salvaje. Eso sí, se recortó como dando ejemplo, como queriendo decir a toda España cómo se hacían las cosas.

Pues bien, luego de dos primeros años de recorte tras recorte, ajuste en términos decorosos, llega ahora el Tribunal de Cuentas para decirle a Mas-Colell (y a todos los responsables hasta 2017) que se gastó en exceso y que debe reponer de su bolsillo lo indebidamente gastado

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Cabe decir que jamás ese Tribunal de Cuentas ha tenido una actividad fiscalizadora similar para con nadie. Y no será que no ha habido lucrativos casos de corrupción, de todo tipo, que dejan en calderilla lo que se le reclama a Mas-Colell y tantos otros. Con la diferencia, además, que ni sobre Mas-Colell, ni sobre el resto de sediciosos, hay sospecha alguna de que se metieran un solo euro en el bolsillo. Ni un céntimo. Tajante fue en su día Cristóbal Montoro, cuando proclamó que no se había malversado ni un sólo euro público.

El profesor Mas-Colell no se merece este escarnio, una auténtica caza de brujas que evidencia, de nuevo, la apabullante instrumentalización de los entes públicos por parte de una derecha (y alguna izquierda) de rancio abolengo, que actúa con despecho e inquina, intentando sabotear toda entente.