Opinión

Perú y el abismo

No hay alternativa, los regímenes presidencialistas y más cuando se deciden a dos vueltas están dejando un espacio enorme a populismos de todo signo

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Seguidores de la Keiko Fujimori en una manifestación el sábado.

Seguidores de la Keiko Fujimori en una manifestación el sábado. / ADRIÁN PORTUGAL / DPA

 

 

Los resultados electorales en Perú no dejan mucho margen entre lo malo y lo peor. Con las calles a reventar entre pasiones opuestas de derechas e izquierdas como si la campaña electoral siguiera en marcha a pesar de que las urnas ya han arrojado el resultado final, los dos candidatos reivindican el triunfo. El de izquierdas, Pedro Castillo reclama el poder que le otorga la ventaja del recuento con 44.000 votos de ventaja sobre su rival, la candidata de todas las derechas, Keiko Fujimori, que reclama que esos votos de más son consecuencia de fraude. Pero el resultado no lo definirá lo que digan las urnas sino un tribunal electoral que lleva tres semanas debatiendo y peleándose sobre la validez o nulidad de algunas papeletas, una ceremonia que está polarizando aun mas el país.

En los tiempos que corren, con sociedades entregadas a interpretar la realidad en titulares, sin matices, lo que estaba en juego en Perú eran candidatos extremos. A Pedro Castillo se le anuncia como el futuro Maduro de América Latina y por más que él haya negado ser chavista, la elite urbana de Lima, incluyendo los principales medios, le encasillan sin remedio en esa figura que hará descender Perú a los infiernos comunistas. Como antídoto, las elites apoyan a la hija de Alberto Fujimori, el que fuera todopoderoso presidente ahora en prisión.

Sociedad fragmentada

No hay alternativa, los regímenes presidencialistas y más cuando se deciden a dos vueltas están dejando un espacio enorme a populismos de todo signo. Sucedió en Estados Unidos donde un outsider como Donald Trump logró ocupar la Casa Blanca, sucede aun con mayor razón en Latinoamérica, donde la sociedad está mucho mas fragmentada con millones de personas fuera del sistema.

 El jurado electoral no ha encontrado hasta ahora signos de fraude, como tampoco lo han denunciado los observadores internacionales ¿Qué queda? Su decisión no es difícil, lo que es difícil con el país dividido en dos, será legitimar un gobierno, con el riesgo de un nuevo país en la región a un paso del abismo.

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