La cuestión catalana

Historia de dos entrevistas

El PP parece empeñado en que el tono sea el peor de los posibles y el PSC/PSOE parece incapaz de desmentir los argumentos que sustentan el crecimiento del independentismo

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Pablo Casado, el 14 de junio en Madrid, en la presentación de la convención que el PP hará en octubre.

Pablo Casado, el 14 de junio en Madrid, en la presentación de la convención que el PP hará en octubre. / José Luis Roca

En la entrevista que esta semana le hizo Carlos Alsina, Pablo Casado se postuló para relevar a Pablo Iglesias como el político español que invariablemente está cabreado con el mundo y que confunde argumentación con descalificación. Casado domina el estilo. Todo su discurso es una agria crítica del otro. Por lo menos, debería aplicarse el consejo de Churchill y no criticar al Gobierno de su país en el extranjero. Me consta que el espectáculo que ha dado estos días en Bruselas no ha sido nada bien recibido. Dejan de escucharle cuando deslegitima el Gobierno Sánchez con la misma brocha gorda que utilizan algunos independentistas. Núñez Feijóo y Moreno Bonilla son la prueba de que hay otra manera de hacer política.

El mismo día, Jordi Basté entrevistó a Salvador Illa. Curiosamente, Illa aceptó la idea de que la reciente resolución del Consejo de Europa es una sentencia de Europa, que España debe acatar. La realidad sin embargo, como explicó el corresponsal de 'New York Times' en TV3, es que se trata de una institución de segundo orden y que no tendrá nigún impacto. En efecto, a pesar de su nombre, el Consejo de Europa no es una institución de la Unión Europea y se trata de una resolución política tan sesgada que ni menciona la DUI del 27 de octubre en el relato de los hechos. Algunos miembros del PSC aceptan que Catalunya sufre un trato fiscal injusto, cuando la realidad es que las propias balanzas fiscales de la Generalitat demuestran que aproximadamente, Catalunya paga por renta y recibe por población.

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Con sus líderes afortunadamente en la calle, los independentistas, como es lógico, siguen reiterando el cien por cien de su argumentario. Si alguien pretende ganarles en las urnas serán necesarios un tono excelente y una muy sólida contraargumentación. Pero por ahora, el PP parece empeñado en que el tono sea el peor de los posibles y el PSC/PSOE parece incapaz de desmentir los argumentos que sustentan el crecimiento del independentismo. Cosas.