Conocidos y saludados

Solo ante el peligro

Como líder de la oposición, Pablo Casado Blanco buscó el cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno atizando las nalgas de terceros. En concreto, empresarios y obispos

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Pablo Casado, en el Congreso.

Pablo Casado, en el Congreso. / EUROPA PRESS / POOL / E. PARRA

Pocas veces el Liceu abre el Gran Teatro a mediodía. Salvo para visitas guiadas y contadas representaciones infantiles, esa no es hora de grandes actuaciones. La del lunes fue, pues, una excepción. Sin constar en el programa de la temporada se incluyó a última hora un recital titulado “Reencuentro: un proyecto de futuro para toda España”. La voz única de Pedro Sánchez interpretaría una partitura controvertida y arriesgada, cuya aria principal se conoce popularmente como “Indultos”. Era la parte más esperada. Los aplausos del público no evitaron alguna interrupción en señal de protesta y una interpelación final, que el protagonista recondujo invitando a quien la hizo a conversar a solas, lejos de focos y platea.

Y así fue como Guiomar Amell, a sus 83 años, actualizó su propio pasado de activista, revivió otras acciones de notable repercusión histórica durante el franquismo y se dio de baja de Unió Democràtica, advirtiendo: “Aquesta batalla ve de lluny. Ara no podem defallir”. Se pasó a Demòcrates, siguió en activo, es decana del Col-legi de Doctors i Llicenciats en Belles Arts y como tal fue invitada al acto, que aprovechó para reclamar un referéndum a Pedro Sánchez. La respuesta del protagonista, según ella, fue que estas consultas dividen a la sociedad. Y la última convocatoria catalana demuestra algo de esto. Tristemente. 

En la rivalidad artística entre grandes figuras, los retos de cada una de ellas se encadenan con la misma intensidad que su público lo exige. Por esto, al día siguiente y en una sala del Congreso de los Diputados, la más destacada de las voces disonantes entonó un solo desafiante, de texto enfático y cargado de profundidad.

Como líder de la oposición, Pablo Casado Blanco (Palencia, 1 de febrero de 1981) buscó el cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno atizando las nalgas de terceros. Y como empresarios y obispos habían coincidido en dar la bienvenida a los indultos a los políticos independentistas condenados, si la medida servía para mejorar la economía y recuperar la esperanza respectivamente, reprochó a unos ser un “lobby en búsqueda de fondos europeos” mientras les advertía que “ningún cabildeo cortesano logrará apartarnos del camino”. A los otros, que prefiere “perder votos antes que perder el alma”, vinculada a la “continuidad histórica de España”. Tampoco se escapó el público del recital del contrario, a pesar de ser transversal, considerándole “una platea subvencionada” que había acudido a escuchar “una ópera bufa con libreto escrito en Lledoners y una fila 0 en Waterloo, que ya ha empezado a patear”. 

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Es obvio que ni la letra ni la música de esta segunda partitura tenía a la mayoría del votante catalán como objetivo. Como este territorio el PP ya lo da por perdido, fija su objetivo en el resto. Con Madrid como referente de libertad resumida en una caña de cerveza, según sus contrarios. Con tales frases, Casado procuraba que sus seguidores se olvidaran de recientes decepciones a causa de la corrupción o de los 139 indultos promovidos por José Mª Aznar, entre los que benefició a 15 condenados de Terra Lliure.  

“A algunos hombres les da por hablar de ley y orden en vez de hacer algo básico en que apoyarla”, dice Gary Cooper en “Solo ante el peligro”. No consta que se proyecte en Génova 13. Sala próxima al cierre.

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