Apunte

Cercle de distensión

El balón de oxígeno de las patronales y el mundo económico sobre los indultos aísla a Casado

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Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Consciente del cambio del momento político, el Cercle d'Economia ha propiciado un debate sobre los indultos a los presos del 'procés', alejado de la crispación y la bronca propia de la 'burbuja madrileña'. El primer éxito ha sido la foto del 'president' Pere Aragonès junto al Rey. Que si solo le dijo 'Hola'. Que si apenas le ha dirigido la palabra. Aunque se apresuraron a restar importancia al encuentro por parte del independentismo, digamos moderado, lo cierto es que la instantánea modifica, como mínimo un poco, la imagen de esa Catalunya de sainete de la etapa de Quim Torra.

El balón de oxígeno sobre los indultos lanzado por el presidente del Cercle, Javier Faus; al que le sumó el de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre y el de la CEOE, Antonio Garamendi, aunque luego trató de minimizar sus declaraciones, ha generado un clima de optimismo entre el empresariado, al menos el catalán. En este contexto el líder del PP, Pablo Casado, se quedó solo en su persistente negativa a los indultos, aunque con un discurso más tranquilo.

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Hay quienes ven en el ligero deshielo propiciado, queriendo o no, por parte de Aragonès, y en el tono más moderado, convencido o no, de Casado, un primer paso hacia un cierto cambio de postura o quizás de rumbo. El tiempo lo dirá. La verdad es que las escenas tendentes a la comicidad, cuando no a un cierto ridículo, ya agotan en Catalunya.

Harían bien en ERC en tomar nota de la estrategia del PNV, que, generalmente, obtiene muchos más réditos que con la teatralidad a la que recurre una parte del independentismo. Hay quien asegura que ese es el objetivo de la Esquerra de Oriol Junqueras. Significaría que ser secesionista no implica avalar la unilateralidad. Por eso, desde algunas instancias son condescendientes: "Dadles tiempo. Lo necesitan para desandar el camino recorrido". Veremos. Por lo pronto, la Reunió Cercle d'Economia, celebrada tras el paréntesis pandémico, ha servido para una cierta distensión, quizás para iniciar un círculo virtuoso que permita romper el vicioso. Bienvenido sea.