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¡Llega el dinero!

Todo apunta a que tenemos por delante unos años eufóricos, de un extraordinario consumo privado y gasto público, en un mundo inundado de liquidez

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Von der Leyen y Sánchez, el miércoles.

Von der Leyen y Sánchez, el miércoles. / REUTERS

Este miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, visitó Madrid para validar el plan nacional de inversión y reformas, con lo que se empezará a acceder a los 140.000 millones de euros asignados a España en el marco del programa 'Next Generation'. Así, se prevé recibir 19.000 millones en este año 2021, de los cuales 9.000 de manera inmediata, en forma de anticipo. Una visita que, más allá de su carácter protocolario, adquiere una enorme relevancia.

En primer lugar, por lo que representa la propia aprobación del plan español y, con ello, el acceso a unos fondos que, todos recordaremos, fueron muy difíciles de alcanzar, dada la férrea oposición de algunos países del norte de Europa. Unas ayudas que, en combinación con ambición empresarial y buenas políticas públicas, deben favorecer el tránsito hacia una economía más competitiva y sostenible.

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A su vez, la puesta en marcha del programa de ayudas y préstamos constituye un gran paso adelante en el proceso de construcción de la Unión Europea pues, por primera vez, se sustenta en la emisión de deuda mancomunada. Ello puede, también, conducir a la implantación del algún impuesto, también de carácter común, con el que financiar dicha deuda. Así, sentaríamos las bases de un sistema fiscal, en ingresos y gastos, genuinamente europeo. 

Finalmente, este avance de la Unión, al coincidir con los buenos resultados de las vacunas y la cumbre del G-20 que puede implantar un impuesto sobre sociedades de ámbito global, señala el fin de la pandemia y el inicio de una etapa, que muestras muchas coincidencias con los felices años 20 del siglo pasado. Todo apunta a que tenemos por delante unos años eufóricos, de un extraordinario consumo privado y gasto público, en un mundo inundado de liquidez. Pero no podemos olvidar las enormes fragilidades y disfunciones que aún padecemos. Habrá que ir con cuidado pues los años 20 del pasado siglo fueron muy felices, pero condujeron a enormes desastres. Y la historia tiende a repetirse.