La nota

“¿Nos hacemos una foto?”

La imagen de Felipe VI y Pere Aragonès en las jornadas del Cercle d'Economia confirma que los próximos indultos crean un clima de deshielo

2
Se lee en minutos
Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Pere Aragonès conversa con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ante la mirada de Felipe VI, en la Reunión Anual del Cercle d’Economia.

Desaparecidos Carles Ferrer, Carlos Güell y Arturo Suqué, Joan Mas Cantí y Carles Cuatrecasas son los expresidentes mas veteranos del Círculo de Economía, que hizo de puente entre la burguesía catalana, los ministros “liberales” del franquismo y algunos miembros de la oposición democrática entre el plan de estabilización y las primeras elecciones democráticas. Mas Cantí cree que el éxito del Cercle -cuyo denominador común es el europeísmo- fue propiciar el diálogo entre ideas e intereses diferentes. Y es que muchas veces lo posible es lo más útil.

Estamos en otros tiempos. Basta recordar que entonces Narcís Serra y Ernest Lluch eran -antes de ser ministros de Felipe- dos jóvenes economistas, discípulos de Fabián Estapé, que escribían papeles para la entidad. Pero hacer de puente entre intereses diferentes es una constante del Cercle. El miércoles tuvimos una doble prueba. La primera fue el discurso de su presidente Javier Faus defendiendo, en nombre del Cercle y ante la opinión pública española, el indulto a los políticos catalanes condenados, no como la solución al conflicto, sí como conveniente para superar el bloqueo. Fue una valiente expresión del mundo empresarial catalán a favor de que los indultos pueden contribuir al deshielo. Y este jueves Garamendi, el presidente de la patronal española, le secundó al decir que “si llevan a normalizar las cosas, bienvenidos sean (los indultos)”. La derecha económica se muestra así menos beligerante con la medida que la derecha política. 

Pero lo útil sería que el deshielo condujera a una cierta normalización entre la Generalitat y las instituciones del Estado. No será nada fácil. La ruptura en 2017 del marco constitucional fue severamente condenada por Felipe VI. Desde entonces el independentismo le culpa de muchos de sus males y ha hecho del boicot a los viajes del Rey una cosa obligada. Pero han pasado cuatro años, Catalunya está en España y los independentistas han ganado dos elecciones catalanas. La vida sigue y la incomunicación no beneficia a nadie

En marzo, el entonces vicepresidente Pere Aragonès no asistió a un aniversario de Seat, empresa clave para la economía catalana, porque el presidente de Volkswagen había invitado -como es natural- al jefe del Estado del país que recibe sus inversiones.

Catalunya no puede seguir disparando contra ella misma. Y el miércoles por la tarde Faus insistió al president Aragonès para que asistiera a un encuentro del presidente de Corea del Sur con un grupo de empresarios. Y esta vez Aragonès -que había excusado su asistencia a la cena posterior donde coincidiría con el Monarca y que este viernes no se verá con Pedro Sánchez porque viajará a Waterloo- llegó a la conclusión de que no convenía ningunear a la potencia asiática, lo que forzó a un frío saludo con Felipe VI.

Noticias relacionadas

Y el Rey sorprendió y descolocó: “¿Nos hacemos una foto?”. Y la foto estaba este jueves en los diarios. ¿Indica una voluntad de Felipe VI de, en tiempo de indultos, aproximarse a una Generalitat que algunos en España tildan de “golpista”?

Me acordé de la nada habitual visita que en 1975 el entonces príncipe Juan Carlos, designado sucesor por Franco, hizo a Josep Pla junto al abogado Jorge Trias Sagnier, luego diputado del PP y al que acusan de filtrar los papeles de Bárcenas. Interpreté entonces que el aspirante a la Corona hacía un guiño a la cultura catalana. ¿Quiere ahora Felipe VI, sin abdicar de nada -como el independentismo-, reconectar con la Generalitat “republicana”? Sería útil.