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Agarrémonos al libro de fondo

No paran de llegarnos propuestas de las editoriales que no se diferencian en nada de aquellas con las que llenábamos el calendario en los tiempos precovid

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Lectores eligiendo libros en una librería de Barcelona

Lectores eligiendo libros en una librería de Barcelona / Ricard Cugat

Voy por la calle contando maletas. Ahora llaman la atención, después de meses y meses de ausencia de aquel ruido, toc-toc-toc, que siempre las acompaña. Ahora que el desembarco del turismo en la ciudad parece que es definitivo -por lo menos para este verano-, es posible que la pandemia acabe siendo el recuerdo de aquel año en el que vimos la Rambla vacía y que tuvimos las playas, todas, para nosotros. Claro que también tendremos que explicar cómo, aunque soñamos por un momento que nos inventábamos un modelo menos agresivo, más humano… al final resultó que era más fácil volver a lo de antes.

Hablo del turismo porque es tan evidente a la vista como cuatro cruceros de diez pisos o más cada uno, amarrados al mismo tiempo en el Port de Barcelona, pero con cosas menos obvias también pasa que estamos volviendo atrás.

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Por ejemplo, el ritmo que ha retomado la producción de novedades literarias ya se acerca al de antes de marzo de 2020. Con “producción” me refiero a todo el pack, incluida la breve promoción inmediatamente posterior a la salida del libro de imprenta. Ahora que las librerías, con el aforo más o menos reestablecido, recuperamos la agenda de actividades, no paran de llegarnos propuestas de las editoriales que no se diferencian en nada de aquellas con las que llenábamos el calendario en los tiempos precovid: el ritmo lo vuelve a marcar la rigurosa novedad.

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Aún así, durante todo este tiempo, ha habido un runrún, que era del todo cierto, que hablaba de cómo el libro de fondo ganaba un cierto protagonismo: la Fira del llibre únic que organizó la editorial Comanegra el sábado pasado, y la configuración de las mesas de algunas librerías son la guinda palpable de este aumento de la circulación de títulos que, no siendo noticia, rivalizan o están en condiciones de hacerlo, con los números de ventas anuales de algunas novedades.

Ahora solo faltaría que tanto los medios como las programaciones de librerías y bibliotecas se apuntaran también a promocionarlos y empezaran a crear contenidos que vayan más allá de la última novedad.