Apunte

La foto de Cornualles

La cumbre del G7 apunta maneras de ser un necesario regreso a la realidad tras el trumpismo

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Joe Biden saluda a su llegada al Reino Unido, en el aeropuerto de Cornualles, el pasado día 10.

Joe Biden saluda a su llegada al Reino Unido, en el aeropuerto de Cornualles, el pasado día 10. / REUTERS / PHIL NOBLE

Durante años la agenda global ha vivido mas pendiente de las redes sociales que de la realidad. La polarización tiene un gran aliado en ese mundo paralelo saturado de exabruptos. Las redes pueden vivir de titulares con soluciones tan emocionales como falsas. Trump era el rey y construyó con ellas una burbuja de realidad paralela, que las distancias con la pandemia ayudaron a potenciar. Ahora los líderes se vuelven a encontrar físicamente, tal vez sea el anuncio del regreso a la realidad. La cumbre del G7 ha formalizado el reencuentro del mundo occidental y Joe Biden se anuncia como estrella.

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El desfile de los representantes de los siete grandes y la UE por la alfombra de la playa de la Bahía de Carbis es una imagen contundente. Invita a pensar que estamos a punto de tocar la libertad perdida en confinamientos interminables, al tiempo que Biden emerge como el líder capaz de hilvanar confianzas. Los objetivos son ambiciosos: frenar el calentamiento, abrir una etapa de cooperación internacional, poner tasas a esas redes para evitar la proliferación de autopistas hacia los paraísos fiscales y así la lista continúa.

Si la visión es lo que acaba definiendo a los políticos, el mundo de Trump -como el de todos los nacionalismos radicales- acababa en EE.UU. La apuesta de Biden va mas allá de sus fronteras; controlar clima, limpiar el medioambiente, cooperar para frenar la brecha entre pobres y ricos o limitar los efectos de nuevas emergencias son su idea de bienestar. La foto de Cornualles ha servido para recordar que todo eso que tenemos pendiente debería ser la prioridad de los países que mejor defienden las libertades, si queremos abrir una nueva etapa donde ese siga siendo un valor irrenunciable. Biden tiene el mundo en la cabeza y, frente a la ambición china de avanzar sin escrúpulos, quiere una alianza para liderar de nuevo en base a lo que nos ha hecho grandes. Una magnifica noticia para todo el mundo, pero sobre todo para Europa, que no debe dudar en avanzar por esa senda.