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El positivo es Luis Enrique

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Luis Enrique, en un partido de la selección.

Luis Enrique, en un partido de la selección. / EFE

La esperada comparecencia del seleccionador español deja poco espacio a las críticas que en los últimos días estaba recibiendo él y la federación. Luis Enrique estuvo convincente, generoso en la explicación de las medidas adoptadas por el cuerpo técnico y médicos ante la irrupción del virus, contundente en los argumentos, dando su sitio a cada responsable, como en el tema de las vacunas y hasta dejando en el aire cierta  emotividad, cuando dijo que "si soy sincero, para mi es un juego de niños comparado con algunas cosas que he tenido que vivir". Todos sabemos a qué se refería.

El entusiasmo y el agradecimiento que mostró hacia sus jugadores, los que estaban en la lista y los que estando de vacaciones, algunos lejos, respondieron sin dudar a la llamada de la selección, refleja el buen ambiente que, pese a las circunstancias adversas que están rodeando a este grupo, reina en Las Rozas. 

Firme en las decisiones más discutidas

Lucho se mantuvo firme respecto a las decisiones más discutidas que ha tomado, como la de convocar solo a 24 jugadores pudiendo llamar a 26. Admitió haber reflexionado sobre ello tras lo ocurrido, y su conclusión (a más jugadores mayor hubiera sido el riesgo), no es discutible, aunque suene a coartada. Sea o no el motivo, con 26 jugadores hubiera tenido que recurrir a una segunda burbuja igualmente.

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El 'caso Ramos' se extingue. La situación de Sergio es la misma según  que  Luis Enrique que cuando dio la lista. Guste más o menos, no es apto físicamente, ni aquel día ni hoy. Es entendible el disgusto del excapitán, pero no es justo que su silencio deje esa sombra sobre el seleccionador. El tiempo explicará muchas cosas. Como otras veces.

Conocer los detalles de lo que no están pudiendo hacer, como ver videos del rival o compartir sala, y lo que hacen para minimizar riesgos, como separar  entrenamiento con criterio posicional, o la tensión ante el test diario que puede echar por tierra trabajo y mérito, nos deja ver las dificultades y forma de superarlas que se están viviendo en el seno de la selección. Como en tantos colectivos de trabajadores en el último año. Pero quienes han estado a las órdenes de Luis Enrique saben que una de sus frases de cabecera es “excusas o resultados”. Y él elige lo segundo.