ELOGIO (DESMESURADO) DE LA SENSATEZ

Coger una Coca-Cola en casa ajena

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Leo Messi, en un desértico Camp Nou.

Leo Messi, en un desértico Camp Nou. / JORDI COTRINA

Es muy difícil saber la verdad de las cosas. Cierto, nos pagan para ello, pero no siempre conseguimos averiguarlo. Tengo clarísimo que los buenos siempre ganan…cuando son más que los malos. Ya ni les cuento en el mundo del fútbol, que, como muy bien (o muy mal), es definido por Javier Tebas, presidente de la patronal al que no le gusta (ni ve) el balompié femenino, como “la industria del fútbol”.

Esa industria hace mucho tiempo que se volvió loca y así ha terminado o lleva camino de acabar, es decir, en ruinas, endeudada hasta el cuello de préstamos y sin liquidez por más que el jefe de la patronal diga que "solo el Barça" está en apuros. Ya, sí, seguro, solo el Barça. Fijo.

Lo digo porque aún leo y oigo a gente de “la industria del fútbol” sorprenderse porque un tal Georginio Wijnaldum le ha dado la espalda al Barça y se ha ido a los brazos del de siempre, del más poderoso, del papá Estado, del PSG, que, dicen, le ha dado el doble. Primero: jamás sabremos qué le prometió el Barça; segundo, jamás sabremos qué le da el PSG; tercero, nunca aclararemos si la primera oferta del Barça fue de Josep María Bartomeu o ya fue de Joan Laporta y, luego, ha venido el tío Mateu Alemany con la rebaja.

La perplejidad de papá

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Pero una cosa sí tengo clara: no voy a colgar una lona en la plaza Catalunya agradeciéndole a Laporta y a sus ejecutivos (Rafa Yuste, Mateu Alemany y Ramon Planes) por no haberse vuelto locos o estirado más el brazo que la manga. Este tipo de felicidades, esos “¡bravo!, ¡bien hecho! ¡qué se habían creído! ¡un día u otro hay que pararse! ¡ya está bien!”, me recuerda la sorpresa que se llevaba mi padre cuando cualquier padre de un compañero de clase de los Sagrados Corazones con quien había pasado el fin de semana, le comentaba, al devolverme a la Ronda Universidad nº 23, “tienes un hijo muy educado que, antes de abrir la nevera para coger una Coca-Cola, pide permiso”. Y papá le decía: “Normal ¿no?, no pienso considerar un héroe a mi hijo por pedir permiso antes de coger una Coca-Cola de una nevera que no es la suya”.

Pero, insisto, en esto del fútbol han hecho y se hacen tantas barbaridades (con dinero ajeno), que bajar el balón al césped y empezar a comportarse (a veces) con sensatez, suena a acto de heroicidad. Y no lo es, no. Aquí se pagan clausulas de fidelidad de 38.964.977 euros a Leo Messi por no haberse ido del Barça. Tiene previsto cobrarlos, según el contrato publicado por ‘El Mundo’, el 15 de julio. Oído caja.

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