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El líder del PP, Pablo Casado.

El líder del PP, Pablo Casado. / JOSÉ LUIS ROCA

A Pablo Casado le persigue el pasado del PP y su presente judicial. Pero él, convencido de que su fracaso electoral en Catalunya, tres de 135 escaños, tuvo que ver con el juicio por la caja B, ya advirtió en febrero de que no piensa hablar nunca más del tema. Vamos, que acaban de imputar a la exsecretaria general María Dolores de Cospedal, que le dio su apoyo en el congreso en que le proclamaron líder del partido, y no dice ni mu, pero evita que le abran expediente, al contrario, por cierto, de lo que hizo con el exministro Jorge Fernández Díaz, investigado en la misma causa, el caso Kitchen. No quiere Casado que la retahíla de juicios que se avecina ensombrezca la buena estrella que le ilumina en los sondeos desde el deslumbrante éxito electoral de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Él ya se ve con un pie en la Moncloa, pero los tribunales parecen dispuestos a convertir su travesía en una odisea.

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A eso, a que en su viaje hacia el poder abunden las situaciones adversas, pueden contribuir también algunas decisiones dudosas. La de disponerse a reproducir el domingo 13 de mayo la foto de Colón, en la misma plaza madrileña y con los mismos protagonistas, los dirigentes del PP, Vox y Ciudadanos. No parece que esa imagen, que ya fue negativa para él, le vaya a resultar ahora positiva, por más que a muchas personas fuera de Catalunya los indultos a los presos del ‘procès’ les revuelvan las tripas.

Habría que preguntarle a Casado cuál es su propuesta para tratar de resolver el conflicto catalán. Indultos, no; mesa de diálogo, no… ¿cuál? ¿Recoger firmas contra los indultos como ya hiciera Rajoy contra el Estatut? ¿Dejarlo todo como está, en línea con el inmovilismo rajoyista? A lo mejor ahí, en no tener nada que ofrecer, encuentra la respuesta a sus malos resultados en Catalunya. Y sobre el pasado del PP, cabría recordarle que para romper con él, más que dejar de hablar de eso, sería mejor que lo condenara y se juramentara para que no se vuelva a repetir. Haría un buen servicio a su partido y a la democracia.