Un avance extraordinario

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Reunión de los ministros de Finanzas del G-7 en Londres.

Reunión de los ministros de Finanzas del G-7 en Londres. / ANDY RAIN (EFE)

Todo invita a pensar que en la reunión del G-7 del próximo viernes se aprobará la implantación de un impuesto mínimo de sociedades del 15% a nivel mundial. Con ello se abordará la gran carencia de un proceso de apertura y desregulación que, de manera acelerada y en pocas décadas, ha revolucionado nuestra economía. Así, el dinero, falto de una regulación global compartida, puede circular libremente de una a otra parte del mundo, para ubicarse donde más sencillo le resulte eludir el pago de impuestos.

Una disfunción agravada por la eclosión de la economía digital, cuyo desarraigo territorial le facilita, aún más, la elusión fiscal hasta límites extraordinarios. Estos días podemos leer como Microsoft, habiendo declarado beneficios de 260.000 millones de euros, logró evitar el pago de impuestos, gracias a la ingeniería tributaria, en el marco de la legalidad internacional.

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 Una dinámica irracional, que venimos arrastrando desde hace tiempo y que no hace más que deslegitimar el modelo capitalista, a la vez que mermar los ingresos públicos, inmersos los estados en una insostenible competencia fiscal a la baja. En este contexto, la necesidad de un mayor gasto de las administraciones para afrontar los destrozos de la pandemia y la urgencia por responder al malestar social, que sustenta el populismo político, han servido de estímulo para avanzar en unas medidas en las que una renacida OCDE llevaba años trabajando.

 Pero el impulso definitivo ha venido de la política, de la perseverancia de los grandes países de la Unión Europea -Alemania, Francia, España e Italia- y, especialmente, del cambio radical de postura de la nueva Administración Biden en Estados Unidos. De alguna manera, los países que, a ambos lado del Atlántico, sentaron las bases de nuestro modelo social y económico, objeto de cuestionamiento tras la crisis financiera y los destrozos de la pandemia, se comprometen en reconducirlo a la nueva realidad de una economía global y digital. Un avance extraordinario.