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Me la sopla

Traducir las palabras de Ana Iris Simón como un alegato en favor de la “familia tradicional” me parece algo osado, pero allá cada uno con sus códigos

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Ana Iris Simón, durante su discurso en contra del plan de Sánchez para los pueblos

Ana Iris Simón, durante su discurso en contra del plan de Sánchez para los pueblos

La compañera que me lo preguntó no es sospechosa de sectarismo. Es más, se trata de alguien inteligente, respetuosa y con sentido del humor; pero me lo preguntó:

-“¿Tú crees que Ana Iris Simón es de izquierdas o de derechas?”

Desde que hace días esta escritora y periodista, veinteañera y embarazada, soltó una filípica ante Pedro Sánchez se ha desatado una carrera para colgarle etiquetas; la han llamado hasta “falangista”. En fin… Intuyo que el enganche -o la excusa- para el chorreo fue invocar la familia como antídoto contra la despoblación: “si realmente necesitamos plantarle cara al reto demográfico -dijo Ana Iris- apostemos por las familias. No habrá Agenda 2030 ni Plan 2050, si en 2021 no hay techo para placas solares porque no tenemos casas, ni niños que se conecten al wifi porque no tenemos hijos”. Traducir estas palabras como un alegato en favor de la “familia tradicional” me parece algo osado, pero allá cada uno con sus códigos. Lo que me resulta más llamativo -y muy triste- es que ella misma haya tenido que “defenderse”, revelando que su padre está casado con una mujer negra, su madre tiene novio y su hermano es homosexual. Creo que habría que plantearse ya hasta dónde va a llegar esta presión inquisitorial, que dispara a todo lo que se mueve.

Es mucho más sano leer 'Feria', que va ya por su octava edición, donde en clave autobiográfica y con un desparpajo poco común Ana Iris Simón relata su historia familiar en La Mancha y argumenta la misma denuncia que esgrimió ante el presidente del gobierno: “somos la primera generación que vive peor que sus padres, somos los que se comieron 2008 saliendo de o entrando en la universidad, o al grado, o al instituto; y lo del coronavirus cuando empezábamos a plantearnos que igual en unos años podríamos incluso alquilar un piso para nosotros solos”. Esto -además de una reivindicación creo que poco discutible- no huele para nada a falangismo ¿verdad?, es puro lenguaje 15-M. Y por eso la han llamado también roja peligrosa. Conclusión, y respuesta a la pregunta del comienzo: ¿de izquierdas o de derechas?

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