Editorial

Biden se pone duro con China

El interés del presidente estadounidense en aclarar el origen de la pandemia forma parte de la pugna por la hegemonia con el gigante asiático

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. / SAUL LOEB / AFP

La reaparición de sospechas sobre las causas del contagio en humanos del covid-19 ha facilitado al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la tarea de pedir a la comunidad de inteligencia que en el plazo de 90 días le entregue un informe que aclare, si ello es posible, el origen de la pandemia. Es poco probable que muevan a la Casa Blanca motivos de índole estrictamente científica, y lo es bastante más que haya dado este paso como parte de las relaciones cada vez más tirantes con China.

En el proceso de escalada que inició Donald Trump y Joe Biden no ha moderado, la denuncia de la opacidad china en el origen de la pandemia es hoy un ingrediente determinante para sumar voluntades entre los aliados de Estados Unidos y frente a la influencia imparable de China a escala global.

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Desde luego, es preciso aclarar si el contagio se originó directamente entre un animal y una persona en un espacio público o si se produjo una fuga de seguridad en un laboratorio de Wuhan que estudiaba este tipo de infecciones, en noviembre de 2019, y China tardó más de la cuenta en alertar del percance, pero las prisas del presidente en pedir el informe abona la hipótesis de que es parte de la pugna por la hegemonía en todos los frentes. Y alimenta el convencimiento de que Joe Biden quiere llegar a la reunión del 16 de junio en Ginebra con Vladímir Putin transmitiendo a la comunidad internacional una posición de firmeza que la derecha estadounidense pone en duda siempre que puede.