Covid

Hubo suerte, pese a todo

En menos de un año, se han descubierto, fabricado y distribuido media docena de vacunas

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Decenas de personas entre 55 y 59 años hacen cola para vacunarse en la Fira de Barcelona.

Decenas de personas entre 55 y 59 años hacen cola para vacunarse en la Fira de Barcelona.

Ahora que ya no hay dudas de que el objetivo de vacunar al 70% de la población española se va a cumplir mucho antes de que acabe el verano, podemos alegrarnos de verdad. También es un buen momento para reflexionar sobre la mucha suerte que hemos tenido, pese a la enorme desgracia de la pandemia. Imagínense la angustia social, infinitamente mayor, que habríamos sufrido si la letalidad del virus del covid hubiera sido parecida en todas las franjas de edad. Si niños, madres con hijos, jóvenes o treintañeros hubieran fallecido en proporciones simulares a los mayores de 65 años, sobre quienes se ha concentrado el 95% de las muertes. No olvidemos que la gripe de 1918 arrasó, sobre todo, entre los adultos de 25 y 34 años, y que enfermedades como el cólera, con 1.400 millones de personas potencialmente afectadas en el mundo, se ceba en los más pequeños.

 

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El segundo elemento que ha modificado nuestra experiencia ante esta pandemia es que, en menos de un año, se han descubierto, fabricado y distribuido media docena de vacunas. Si cuando salimos del primer estado de alarma, en junio pasado, alguien nos lo hubiera asegurado, no le habríamos creído. Nos decían y repetíamos que, yendo rápido, una vacuna tardaba, como mínimo, cinco años en estar lista para su comercialización. Imaginémonos obligados a soportar, durante un lustro, una sucesión de restricciones en la movilidad y parones en la actividad económica. No lo hubiéramos soportado. Habríamos acabado aceptando el sacrificio de los más vulnerables, para proteger la economía y evitar un estallido social. Al principio de la pandemia, los partidarios de Boris Johnson sostenían la tesis de la inmunidad de rebaño y algunos medios ingleses afirmaban que “el coste de salvar vidas en este encierro es demasiado alto”. Es lo que hubiera pasado.

Por último, tenemos la suerte de formar parte de la UE. Pese a los problemas iniciales, está logrando el objetivo de la vacunación y va a jugar un papel clave en la recuperación económica, con los fondos 'Next Generation'. La experiencia del covid subraya la necesidad de una Europa más fuerte y federal.