Nueva normalidad

¿Y ahora qué?

Tras el estado de alarma, sería útil ver si las proclamas con la libertad funcionan igual con el respeto. Diría que no

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Ambiente en la Puerta del Sol de Madrid, tras el fin del Estado de alarma.

Ambiente en la Puerta del Sol de Madrid, tras el fin del Estado de alarma.

Se acaba el estado de alarma y pienso en los diversos significados que hemos dado a la palabra 'alarma' y en cómo ha influido en nuestro estado de ánimo y en el conjunto de decisiones que hemos tomado como sociedad, desde las más cotidianas a las impuestas por las autoridades políticas y las dinámicas económicas mundiales.

De la alarma como prevención, que te protege para que extremes el cuidado, a la alarma como excepción, que legitima coartar derechos y libertades. ¿Cómo recuperar ahora las libertades sin que mis acciones pongan en peligro la convivencia y la libertad de los demás, cuando la alarma por la pandemia no ha desaparecido? La libertad no depende de hasta qué hora puedo salir, como cuando teníamos 16 años y lo teníamos que negociar con los padres. La libertad no es mía o del vecino, es crear las condiciones de posibilidad para el conjunto de la sociedad.

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La libertad no es hacer lo que me dé la gana, sencillamente porque no vivimos en una sociedad que dé igualdad de oportunidades a todos. Debemos asumir la idea terrible que nuestra libertad convive con la explotación del otro, y tratar de remediarlo. Tenemos que cambiar los tiempos del corto y largo plazo, de las visiones de la táctica y la estrategia. Debemos intentar funcionar con modelos de relaciones horizontales y redes de beneficio mutuo a todos los niveles, en vez de los actuales modelos de relaciones verticales, agudizados por la pandemia y fundamentados en las normativas y las prohibiciones. Si hemos entendido la importancia de la inmunidad de grupo también lo tendremos que hacer con el bienestar de grupo, la libertad de grupo. El regreso de los felices años 20, que algunos vislumbran, ¿fue para todos igual?

Y finalmente, ¿qué habremos aprendido? ¿Podemos, por favor, mantener unos horarios más racionales? ¿Podemos ser más cuidadosos con la salud? ¿Podemos no perder el foco en la habitabilidad de nuestras viviendas y ciudades? ¿Podemos hacer menos ruido? Quizás sería útil ver si estas grandes proclamas con la palabra libertad, en boca de algunos, funcionan igual con la palabra 'respeto'. Diría que no.