Tablero catalán

Entre El Padrino y el frente de izquierdas

Republicanos y junteros rompen unas negociaciones en las que lo único que pueden compartir es el mantenimiento del poder y el control de la administración

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Pere Aragonès anuncia que Esquerra formará Govern en solitario. En la foto, Aragonès con Laura Borràs, en el Parlament. / EFE / MARTA PÉREZ / VÍDEO: ESQUERRA REPUBLICANA

En el juego El Padrino para PlayStation se empieza la partida como soldado raso. Hay que ir ascendiendo y la partida finaliza cuando uno logra sustituir a Vito Corleone como Don de la ciudad de Nueva York. Las primeras misiones son de poca monta. Consisten en extorsionar a los propietarios de pequeños comercios. Parece fácil, pero requiere mucha habilidad sacar dinero a los comerciantes. Si se les chantajea con endeblez se van de rositas y acaban pagando una mordida de miseria. Por el contrario, si el chantaje resulta excesivo los comerciantes sufren un ataque de dignidad y prefieren pelear, arriesgando la vida, antes que acceder a pagar cantidad alguna.

Esto último sería, en versión de ERC, lo que justificaría el plantón a JxCat anunciado por Pere Aragonès. Tanto habría mareado, apretado y exigido el secretario general de JxCat, Jordi Sánchez, en estos 83 días de desagradables conversaciones, que al final no quedaba otra que levantarse de la mesa y apostar por gobernar en solitario y asumir los riesgos que comporte.

Desde la óptica republicana, los de Carles Puigdemont seguían mareando la perdiz y no pretendían otra cosa que arañar tiempo y que el reloj corriese hasta el límite para, llegados al último minuto previo a la convocatoria automática de elecciones, cobrarse cuantas exigencias planteasen a los de Oriol Junqueras.

El golpe en la mesa de Pere Aragonès, actuando con un estilo más propio de Oriol Junqueras -sólo este último puede tomar una decisión de este calibre- es posible por el compromiso público de Jordi Sánchez, que prometió que si no se alcanzaba un acuerdo, JxCat facilitaría igualmente la investidura del republicano aunque los junteros se quedasen en la oposición. Es muy probable que ahora Jordi Sánchez esté arrepintiéndose de haber solemnizado este compromiso. Pero así son los faroles en el mundo del póquer. Siempre puede pasar que esté sentado en la mesa un jugador más farolero que tú. Si Jordi Sánchez no se arrepiente, desde luego sí lo hacen muchos miembros de su partido que ahora sí temen perder sus puestos en el gobierno.

Discrepancias de JxCat

La versión desde la óptica de JxCat difiere en su totalidad. El jueves por la noche los junteros daban por hecho el acuerdo con ERC. Lo confirmó el viernes en rueda de prensa un Jordi Sánchez optimista que afirmó que el pacto era cuestión de días y que un 90% del mismo estaba ya cerrado.

Pero el viernes pasaron más cosas. El día se amaneció con un artículo de Oriol Junqueras en El Periódico, Reconstrucción Republicana, en el que la independencia ni siquiera se mencionaba. El presidente de ERC situaba en el texto la necesidad de escapar del día a día para fijar una estrategia social y económica a diez o veinte años vista. En paralelo a este artículo, se publicó en La Vanguardia una entrevista a Joan Tardà en la que el histórico republicano se ensañaba vehementemente con JxCat. Se sumó también a la fiesta la portavoz de los republicanos, Marta Vilalta, acusando en unas declaraciones a una parte de los junteros de querer reventarlo todo y aspirar a la repetición de las elecciones.

Con los ojos de JxCat es fácil ver en esta acción coordinada una decisión política, ya tomada por Oriol Junqueras, de apostar porque ERC inicie el mandato en solitario. Y que una vez investido, Pere Aragonès vaya basculando -junto a Comuns y la CUP- hacia un frente de izquierdas. Frente que incluso podría ir contando paulatinamente con el apoyo de Salvador Illa desde las bancadas de la oposición, siempre en función de cómo evolucione la política española, muy alterada y pendiente de reajustarse después del vendaval Ayuso en Madrid.

El artículo de Oriol Junqueras publicado en El Periódico hay que leerlo dos veces. En ese texto el presidente de ERC, dibujando una apuesta política a dos décadas vista, invita a pensar más en el eje de izquierdas que en el soberanista, con lo que JxCat pasa a ser una pieza sobrante.

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Entre estas interpretaciones, una favorable a los intereses de ERC y otra a los de JxCat, añadamos una verdad compartida por los dos: no se soportan y no hay posibilidad alguna que pueden pactar un proyecto que les satisfaga a ambos, más allá del mantenimiento del poder y el control de la administración.

En dos semanas aún puede pasar cualquier cosa. Pero si a pesar de todo llegasen a cerrar un acuerdo, sería muy conveniente que entre las cláusulas quedase fijada la prohibición de servir café en las reuniones del gobierno y que éstas contasen con la presencia de algunos Mossos d'Esquadra por si fuera menester garantizar el orden.