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Lo que digan las estrellas

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Guardiola, durante el partido entre el City y el PSG.

Guardiola, durante el partido entre el City y el PSG. / REUTERS

Hubo una escena en el City-PSG que ha sido merecidamente resaltada. Tres defensas del equipo de Manchester abrazándose vehementemente después de bloquear un tiro de Neymar. Una celebración cargada de adrenalina similar a un gol. Mordían a conciencia. 

El City de Pep Guardiola, referente de cómo salir y atacar, ha llegado más lejos que nunca detrás de una fortaleza defensiva abrumadora. Solo ha permitido cuatro goles en contra en toda la Champions. Un dato formidable y revelador. 

La capacidad motivacional de Guardiola y sus recursos tácticos han elevado al City al tiempo que le ha dotado de mil caras. Conoce decenas de maneras de jugar y ganar, como el ajedrecista que domina todo tipo de variantes. 

Ayer fue un día de elogios unánimes para él, resultadista y desmemoriada como es a menudo la crítica futbolística. Como si no llevara ya 30 títulos; como si su presencia e influencia no hubiera transformado el fútbol inglés. 

No hace falta más que desplazarse a un campo de la Championship o League One para ver a equipos de medio pelo atreviéndose a sacar el balón desde atrás, al pie, después de décadas de patadones en busca del rechace óptimo. 

Los detalles

La Champions, una competición repleta de equipos construidos con mucho dinero, no solo el City, es caprichosa como una hija de Park Avenue o Beverly Hills. "Hay algo en las estrellas", dijo un Guardiola al referirse a la suerte que a menudo reclama el torneo. 

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Se ha recordado hasta la saciedad que han pasado 10 años desde su última final. A diferencia del Barça, sus equipos nunca salieron atropellados. De hecho, las estrellas lo miraron mal en eliminaciones asombrosas. Le fue de un penalti errado, de un gol anulado al milímetro, de un fallo a un palmo de portería... De detalles que lo alteran todo. 

Le pudo pasar ayer al Chelsea. Un balón que rebotó en el larguero cayó del lado del delantero en el primer gol, pero tardó una eternidad en rematar a un Madrid al que aplastó de principio a fin, y alguno se temió lo peor. Esta vez las estrellas de la Champions fueron justas. Recordemos que no siempre es así.