Pros y contras

Vivan los jóvenes

Estigmatizados como colectivo por la irresponsabilidad de unos pocos, ocupan el lugar de cola en la vacunación

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Jóvenes en una terraza del paseo de Sant Joan, en Barcelona.

Jóvenes en una terraza del paseo de Sant Joan, en Barcelona. / ÁLVARO MONGE

Ahora que, con toda la cautela del mundo, entrevemos un respiro. Ahora que, tímidamente, empezamos a hacer planes, a programar encuentros, salidas, cenas con los amigos, resulta obligado hacer cómputo de daños, pero también listado de agradecimientos. Y en los reglones de la gratitud deberíamos encontrar un espacio para los más jóvenes. A menudo, injustamente criticados, estigmatizados como colectivo por la irresponsabilidad de unos pocos, lastimados por unas restricciones que apenas los tuvo en cuenta. Desatendidos como si su juventud los protegiera de la desesperanza, del sufrimiento.

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Ellos también han perdido a personas queridas, también han sufrido la angustia de la incertidumbre, el peso de la soledad, el derrumbe de su mundo. Un dolor que, a menudo, ha sido despreciado. Tratado como un capricho, como una irresponsabilidad. Ataques de ansiedad prolongados, depresiones, trastornos alimentarios e, incluso, aumento de tentativas de suicidios son algunos de los males pandémicos que han afectado a jóvenes y adolescentes. Además, en la agenda de la vacunación, ellos ocupan el lugar de cola. Durante estos largos meses han sumado frustraciones y pesimismo, es hora de añadir un justo reconocimiento.