Crisis sanitaria global

Parar el virus en la India

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Una mujer es atendida con oxígeno dentro de un vehículo mientras espera ser atendida en un hospital en Ahmedabad, la India.

Una mujer es atendida con oxígeno dentro de un vehículo mientras espera ser atendida en un hospital en Ahmedabad, la India. / AMIT DAVE / REUTERS

Nos queda lejos y sin embargo lo que esta ocurriendo en la India nos puede afectar más de lo que pensamos. Ahora que empezamos a vislumbrar el horizonte despejado después de ya no sabemos cuántas olas contagiando sin piedad a este lado del mundo, todo lo que hemos conseguido podría venirse abajo de nuevo. El viaje global del virus ha encontrado nuevos paraísos en Latinoamérica y sobre todo en la India. Los hospitales están colapsados, sin oxígeno ni ventiladores, mientras una nueva variante del virus hace estragos, disparando el contagio y, lo que es peor, aumentado el sufrimiento hasta niveles que esta pandemia todavía no había mostrado. 

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El Gobierno hizo caso omiso a la aparición de una nueva variante, como ocurrió en el Brasil de Bolsonaro, contagiando a toda la región latinoamericana. Este virus ha demostrado que sabe manejarse bien entre gobernantes populistas. Solo EEUU parece haber corregido con Biden el camino equivocado de su predecesor. Pero lo que ocurre en la India nos puede afectar, y mucho. Uno de cada seis habitantes del planeta es indio y la propagación de esta nueva variante puede arrasar, primero entre vecinos y luego globalmente.

Además, la India es el primer productor de vacunas del mundo. De sus plantas salen las dosis que tienen que recalar en África y en Latinoamérica, donde el acceso a las vacunas occidentales es residual. Si el Gobierno populista de Narandra Modi mantiene el embargo a la exportación de vacunas mientras no alcancen a toda su población, es muy probable que el virus encuentre nuevas formas de replicarse en aquellos países a los que la inmunización no va a llegar. Este virus no conoce fronteras y por eso de la misma manera que hay que pedirle a la India que siga abasteciendo y abandone toda tentación nacionalista. A los demás países y en especial a Occidente nos conviene poner todo nuestro esfuerzo y recursos para parar el virus en la India, como si fuera una región propia, aquí al lado. Porque también nos va la vida en ello.