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Hacer como si nada

El Plan de Estabilidad hasta el 2024 presentado a Bruselas omite los posibles efectos de las reformas fiscal, laboral y de pensiones

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La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante la presentación de las proyecciones de déficit.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante la presentación de las proyecciones de déficit. / EFE / J. J. Guillén

El Gobierno presentó el viernes pasado el Programa de Estabilidad 2021-2024 a la Comisión Europea. Este documento forma parte de la gobernanza de la política fiscal de los estados miembros, constituye el pilar sobre el que construir los Presupuestos para el próximo año y es el ‘contrato’ que cada Estado propone firmar a la Comisión Europea para garantizar la estabilidad de las cuentas públicas. Por ello debe contener una proyección de los ingresos y de los gastos públicos de cada Estado en un horizonte de cuatro años (el vigente y tres más hacia adelante).

Es un documento muy importante por la cantidad de información que debe contener, fruto de las políticas de ingresos y gastos de cada Gobierno. El Gobierno español, sin embargo, ha decidido construir sus previsiones a cuatro años sobre la base de un escenario inercial. Es decir, como si no fuera a hacer nada ni por el lado de los ingresos ni por el de los gastos en los tres próximos años. Ha convertido su Programa de Estabilidad en una especie de ejercicio numérico que da respuesta a la pregunta de ¿qué pasaría si no hiciéramos nada en los tres próximos años?

Y ese ejercicio de dudosa utilidad se presentó el mismo día en el que también se hizo llegar a Bruselas el documento completo del Plan de Recuperación, con las inversiones y las reformas que el Gobierno sí prevé acometer en los tres próximos años. Este documento completo no se ha presentado a la opinión pública, pero de él se espera el calendario de las reformas y el impacto de cada una de ellas, incluidas las relativas a pensiones, mercado laboral e impuestos.

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Nada de eso ha sido incorporado al Plan de Estabilidad cuyas cifras responden al citado principio de ¿qué pasaría si no hiciéramos nada de lo que estamos contando hoy mismo a Bruselas que sí vamos a hacer?

Es difícil averiguar si parte de esta falta de transparencia tiene algo que ver con el propósito de no interferir en la batalla electoral de Madrid de este martes. La ministra de Hacienda dijo el viernes que no tenía nada que ver, al tiempo que dejaba para otro día la oportunidad de explicar el contenido, los plazos y el impacto presupuestario hasta el final de la legislatura de la reforma fiscal que ese mismo día el Gobierno estaba contando a Bruselas en un documento que aún no se ha difundido.