Mayor protagonismo

El fascismo impone su ley

La extrema derecha ha campado a sus anchas, sin que nadie alzara la voz mientras perseguía cualquier atisbo de catalanismo

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Tensión entre Rocío Monasterio y Pablo Iglesias en el debate de la SER.

Tensión entre Rocío Monasterio y Pablo Iglesias en el debate de la SER. / EL PERIÓDICO

Pablo Iglesias abandonando el debate electoral madrileño de la SER ha abierto los ojos a muchos ante el creciente protagonismo de la extrema derecha. O eso parece. 

No hay mal que por bien no venga. La burla de la candidata de Vox a las amenazas de muerte ha sido el detonante. Esa señora, Monasterio se apellida, es la futura consorte de Ayuso en Madrid, si suman un diputado más que las formaciones a la izquierda. Madrid puede tener una presidenta que se ubica en una derecha cada vez más extrema con el apoyo del fascismo. Como ya ocurre pero empeorando.

Lo cierto es que antes, durante años, en comunidades como la valenciana se ha tolerado que el fascismo imponga su ley por doquier. La extrema derecha ha campado a sus anchas. Sin que nadie alzara la voz mientras perseguía cualquier atisbo de catalanismo, herejía inmisericorde. La mayoría de sus fechorías se han saldado con apenas reprobación alguna. Y cuando esta se ha producido, parecía que se cebaba en las víctimas y daba la razón a los fascistas. Lo puede contar en primera persona.

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Estuve con Guillem Agulló (su hijo fue asesinado por fascistas) y con Artur Junqueras (padre de Oriol) en Riba-roja de Túria. Presentábamos un libro. 'Oriol Junqueras. Fins que siguem lliures'. Un acto con prólogo y epílogo musical. La extrema derecha llamó a boicotear el acto y cerca de un centenar de fascistas respondieron. Los fachas bloquearon los dos accesos a la sala El Castell. La Guardia Civil se personó y abrió dos estrechos pasillos por los que dejaron pasar a los asistentes que sufrieron, así, el escarnio de los fascistas. Insultos, escupitajos, amenazas e intentos de agresión. Los fachas estaban tan cerca que podías sentir su aliento en el cogote.

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